Por años, Venezuela fue líder mundial en su industria petrolera. Hoy la producción de la materia prima se ha reducido drásticamente, llegando a niveles insólitos: la nación colapsa y se aleja cada vez más de aquel paradigma de los años setenta.

En un artículo de The Wall Street Journal  publicado este 18 de enero, se señala que “la producción del crudo cayó un 11 % en diciembre, desde el mes anterior, según cifras del Gobierno publicadas el jueves”.

“Durante todo el 2017, la producción disminuyó 29 %, una de las caídas nacionales más pronunciadas en la historia reciente, impulsada por la mala gestión y la falta de inversión en la compañía estatal”, se lee en el diario estadounidense.

De acuerdo con el economista y director de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, “nuestra producción petrolera sigue en caída libre”.

“Solo en el mes de diciembre cayó 216.000 bpd (barriles por día) y en el 2017 se redujo en 649.000 bpd. No tengo palabras para reflejar mi profunda preocupación ante la destrucción de nuestro sector petrolero”, continuó Grisanti.

Se trata de una situación realmente dramática. Un país cuyos ingresos dependen mayoritariamente del petróleo, ha padecido la disminución drástica de su producción y el deterioro de toda su industria. Es un decaimiento que se genera en medio de la crisis  económica más ardua que ha padecido Venezuela en su historia contemporánea.

De acuerdo con The Wall Street Journal, “la caída es más profunda que la experimentada por Irak después de la guerra de 2003 —cuando la cantidad de crudo bombardeado cayó un 23 %—, o por parte de Rusia durante el colapso de la Unión Soviética”.

Pero en Venezuela no ha habido guerra. En cambio, es un sistema que por años gozó de una bonanza petrolera sin precedentes; pero que, en vez de impulsar y fortalecer la industria, la fue desbaratando poco a poco.

Cuando en diciembre la producción diaria de barriles disminuyó, se ubicó en 1,6 millones. Se trata de la decimoquinta caía de la producción seguida. “En los últimos 12 meses, la producción venezolana cayó en 649.000 barriles por día”, señala el WSJ, coincidiendo con Grisanti.

Según datos de PDVSA, para el año 1998 la producción petrolera era de 3.280.000 bpd. Doce años después, esa cifra disminuyó hasta llegar a 2.271.000 bpd. Sin embargo, según PDVSA, en 2012 la producción disfrutó de un pequeño aumento: ese año el promedio fue de 2.807.000.

Desde entonces, es una cifra que ha disminuido considerablemente hasta que en mayo de 2017 se ubicó en 2.190.000 de barriles de petróleo por día. Hoy solo se producen 1.600.000 bpd.

Es una cifra que se espera que siga disminuyendo: “La mayoría de los analistas, sin embargo, esperan que (…) para finales de año la producción podría caer a 1,3 millones de barriles por día”. Por lo tanto, como señala el periodista del The Wall Street Journal, Juan Forero, “muy pronto, Colombia (país no petrolero) estará produciendo lo que produce Venezuela, fundador de la OPEP”.

De acuerdo con las últimas cifras, la producción petrolera en Colombia es de 865.000 bpd. No obstante, se trata de una cifra que fluctúa; ya que en 2016 el promedio fue de 886.000 bpd; y en diciembre hubo una recuperación en la producción petrolera.

En Latinoamérica, y debido al fracaso de Venezuela, México se ha consolidado como la gran potencia exportadora de petróleo —aunque su producción tuvo un descenso el año pasado de 2 millones de barriles diarios—. Le sigue Brasil —que también ronda los dos millones de barriles— y, en cuarto lugar, se ubicaría Venezuela. Luego Colombia.

Por último, existe otra estimación: que la producción de petróleo siga descendiendo a la misma velocidad del año pasado. Si la industria se continúa deteriorando, y la producción mantiene la caída del 2017, en noviembre la producción de barriles por día sería de 0. Se trata de una estimación poco probable, pero que demuestra el drama del decaimiento de la industria.

Fuente: es.panampost.com