Mauricio Macri encabezó un acto por el Día de la Mujer donde reiteró algunas de las consignas que comentó en su último discurso del Congreso, donde se mostró decidido a ir hacia una mayor “igualdad” entre hombres y mujeres. Para el presidente argentino existen diferencias salariales y de empleo registrado e informal entre hombres y mujeres y se propone utilizar al Estado para “resolver” esta situación “desigual”.

“Como dije hace una semana en el Congreso, tienen mi compromiso absoluto para avanzar en este tema porque hoy son más las mujeres que no tienen trabajo comparado con los hombres. Son más las que no tienen un empleo registrado, las mujeres dedican el doble de tiempo a trabajos no remunerados, y esto obviamente limita sus posibilidades para desarrollar un proyecto de futuro”, advirtió el presidente argentino.

Lo extraño de la situación es que, a pesar de sus palabras hoy, a la hora de elegir colaboradores el presidente argentino se decidió por una gran mayoría masculina.

Aunque pueda sonar muy atractivo generar medidas para concretar una mayor igualdad, al analizar en concreto y en el llano esas cuestiones ya desaparece el idealismo y aparece el autoritarismo.

Cuando un presidente o un parlamento indican que se deberá generar una igualdad, por ejemplo, de contratación, no se advierte ningún aspecto negativo. Sin embargo, cuando un empleador decide contratar a una persona para su negocio, pero no puede hacerlo, ya que una ley de cupo lo obliga a tomar otra decisión, la cosa ya cambia.

Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago

Mientras que el líder de Cambiemos le indica a la sociedad como debe comportarse y relacionarse en ámbitos que no son de su incumbencia –como la cantidad de varones y mujeres dentro de una empresa privada– en la elección de sus ministros, Mauricio Macri ha sido un fiel referente de lo que el sector con que hoy busca congraciarse denominaría “patriarcado”.

Fuente Panampost