Carlos Andrés Amaya, actual gobernador del departamento de Boyacá y quien hasta hace un par de años era una joven promesa de la política nacional, terminó siendo más de lo mismo. Una decepción para muchos.

Quien llegara a tan alto cargo siendo apenas un joven, cuenta y ha contado durante el último tiempo con el apoyo de Jorge Londoño, otro político rancio de la región, quien también fue senador y gobernador y quien ahora aspira una vez más al Senado de la república usando dicha entidad departamental como fortín político para arreglar votos y demás.
Amaya por su parte es un politiquero más que llegó a ese cargo prometiendo cambiar la forma de gobernar y de hacer politica, y posando de ser una blanca paloma, pero a quien ya se le han destapado numerosos escándalos.

Él primero de ellos fue el de tratar de censurar a la prensa por la fuerza, pues al menos una prestigiosa periodista de la región ha denunciado haber sufrido presiones de su parte para que publique artículos semanales que lo favorezcan a él y nada que lo pueda perjudicar.

Por otro lado, también se ha conocido que tiene extraños negocios con los llamados “Ñoños” de los departamento de Córdoba y Sucre, pues según serias denuncias e investigaciones que ya cursan rumbo en los entes de control, gran parte de la contratación del departamento de Boyacá habría sido entregada a dedo a empresas muy cercanas a los excongresistas hoy encarcelados por corrupción, Bernardo Elías y Musa Besaile.

Según fuentes cercanas al burgomaestre, esta sería apenas la punta del iceberg, mucho vaticinan que lo que falta por destaparse es de tal magnitud, que Amaya ni siquiera terminaría este año en su puesto.