Como sucede con los barones políticos de la Costa, en el Llano se teje con dineros públicos una telaraña entre Maritza Martínez, Lucy Contento y Juan Guillermo Zuluaga, orientada a que el Partido de la U del presidente Santos se apodere de la Gobernación del Meta en las elecciones del próximo año

El Partido de la U, el del presidente Juan Manuel Santos, quiere recuperar el poder en el departamento del Meta; y para ello no escatima en gastos con el dinero de todos los colombianos.

La famosa mermelada del mandatario nacional está llegando al Llano por el Ministerio de Agricultura, donde la senadora Maritza Martínez puso su cuota con Juan Guillermo Zuluaga; exalcalde de Villavicencio altamente recordado por sus habitantes gracias al legado que dejó a la ciudad con las fotomultas, el pico y placa, las zonas azules, y un polémico POT que tiene bajo la lupa la Fiscalía General de la Nación.

Martínez, al igual que la representante Lucy Contento, busca revalidar su actual curul en el Congreso, y para eso cuentan con el erario de la cartera que hoy maneja a su antojo desde Bogotá su discípulo Zuluaga. El propósito no es otro que apropiarse en las elecciones del 2019 de la Gobernación del Meta. Cargo esquivo en el pasado reciente con ella misma como candidata, y después perdiendo su esposo, el exgobernador Luis Carlos Torres ‘Lucas’.

‘Lucas’ salió en el 2003 de la Gobernación del Meta, pero con la maquinaria hizo elegir a Edilberto Castro; empresario privado hoy de su libertad por el triple asesinato de Carlos Javier Sabogal, Nubia Sánchez y Euser Rondón. Tres líderes políticos regionales que denunciaban con firmeza los actos de corrupción de la época.

El esposo de Maritza Martínez se convirtió en senador en el 2006, pero las investigaciones en su contra por parapolítica lo obligaron a renunciar dos años después. Entonces, lanzó a su mujer a la política. La bella abogada, de repente transformada por su marido en aspirante a la Gobernación del Meta, fue derrotada por Darío Vásquez. Así, optaría por el Senado, donde ocupa asiento hace dos periodos. Pese a que su lema es ‘Primero el Llano’, es célebre su no objeción al proyecto de ley del raponazo a las regalías.

Para estas elecciones, su reconocido oportunismo la ha llevado a utilizar el rechazo al maltrato a niños y mujeres como nuevo caballito de batalla.

Por su parte Lucy Contento ha tenido una meteórica carrera en la política del Meta, siempre respaldada por la billetera de su hermano Elkin, exgerente de la desaparecida lotería La Nueve Millonaria, y que purgó una condena por peculado por apropiación y estafa por el fraude de un premio gordo de 1.200 millones de pesos. Lucy pasó de concejal a diputada, y después fue elegida representante a la Cámara, gracias también al empujoncito que le dio Juan Guillermo Zuluaga alcalde en el 2014.

Hoy Maritza y Lucy están unidas en el Partido de la U, comparten el Sena, y son financiadas por el flamante ministro que también quiere ser gobernador. Olvidadizo como pocos, Juan Guillermo superó rápidamente la traición de Lucas y Maritza, que lo abandonaron hace dos años para apoyar a Wilmar, y vapulear juntos en las urnas a su socio Fernando Rivera, ahora presidente de Fiduagraria.

Zuluaga, famoso además por la golpiza propinada a su abnegada esposa en un hotel de San José del Guaviare durante un festival mientras fue alcalde de la capital del Meta, con una violencia que se ha repetido a lo largo de los años de un matrimonio que justamente le significó su ingreso a la política, ya que su difunta suegra Betty Camacho de Rangel fue representante a la Cámara, necesita sacar a toda costa a ambas mujeres para ver realidad su deseo del palacio departamental.

Dicen los expertos que en caso de quemarse alguna de las dos, Zuluaga se decidiría otra vez por la Alcaldía de Villavicencio. En definitiva, la mermelada de Santos alcanza hasta para untar las tostadas en el Meta