La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Heather Nauert, denunció que los elecciones municipales, que se llevaron a cabo el pasado domingo en Cuba, socavaron, una vez más, la democracia de la isla.

Las elecciones evidencian aún más “cómo el régimen cubano mantiene un estado autoritario al intentar vender en todo el mundo el mito de una democracia”, comentó la diplomática estadounidense en la rueda de prensa diaria.

Según señala el diario Cubanet, para Nauert las elecciones no fueron más que un montaje organizado que buscó “vender una imagen democrática alrededor del mundo”, cuando en realidad lo que hizo fue utilizar “la intimidación”, así como “cargos falsos” y “tecnicismos” para evitar que candidatos opositores al régimen de Raúl Castro fueran incluidos en las papeletas.

“La Democracia es socavada cuando sólo pueden votar por candidatos de una sola ideología”, dijo la portavoz estadounidense, al mismo tiempo en que indicó que en los últimos meses fueron realizadas aproximadamente 450 “detenciones políticas arbitrarias” con el objetivo de suprimir el “valiente esfuerzo” de posibles candidatos que buscaban participar en los comicios.

Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, ha asegurado estar “orgulloso” de los comicios cubanos.“Ojalá que los estadounidenses pudieran disfrutar de una jornada electoral como la que estamos viviendo nosotros” manifestó el funcionario.

“Existen procesos electorales que atizan la división y el odio, en los que mandan dinero y los intereses corporativos, mientras que el mundo mira y siente que en Cuba hay una alternativa”, agregó.

Sin embargo, el propio primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ya había admitido que el régimen estaba “dando todos los pasos para desacreditar” a los candidatos opositores.

Para entonces, el vicepresidente argumentó que si los opositores llegaban a las Asambleas Municipales “sería una manera de legitimar dentro de nuestra sociedad civil a la contrarrevolución”.

Aunque más de 170 candidatos independientes intentaron postularse para los comicios, ninguno de ellos pudieron participar ya que muchos de ellos fueron detenidos y otros no pudieron acudir a las asambleas por una intencional falta de información.

El sistema unipartidista generó que gran parte de la isla se abstuviera en las elecciones. De hecho, el pasado domingo 26 de noviembre se registró la menor asistencia de votantes en la historia de la isla, en la que solo acudieron a la votación el 85,94 % de los 8,8 millones habilitados para ejercer el sufragio según detalló la Comisión Electoral Nacional (CEN) al diario Cubanet.

La jornada electoral buscaba que fuesen elegidos 12.515 delegados a las asambleas municipales del Poder Popular (cargo conocido como concejal en otros países); sin embargo, en la jornada que dará paso en el 2018 a la designación de un sucesor de Raúl Castro una vez configurada la nueva Asamblea Nacional de Cuba, solo resultaron elegidos 11.415 delegados por lo que se deberá llevar a cabo una segunda vuelta el próximo 3 de diciembre para elegir 1100 circunscripciones.

De acuerdo al diario Cubanet, ninguno de los candidatos consiguieron obtener “la mayoría de los votos válidos para ser elegidos” (mitad más uno), que pide la Ley Electoral de la isla.

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