Desde que los puertorriqueños pudieron elegir democráticamente a su gobernador por primera vez en 1948, el pueblo ha caído víctima del populismo. Un populismo que ha sido tan fuerte que es una de las razones principales por las que la isla está atravesando la peor crisis económica de su historia la cual se ha visto agravada gracias al paso de los huracanes Irma y María este pasado año. De todos los distintos ideales políticos que dominan el escenario electoral el que más ha sufrido de este populismo sin control es el ideal anexionista.

Para ser más claro, vayamos a la década de los años 60, a los orígenes del Partido Nuevo Progresista (PNP), colectividad que desde 1968 ha sido la máxima representante del anexionismo. El PNP es una colectividad que surge como producto de una disidencia, de una separación de un partido anexionista más antiguo, el Partido Estadista Republicano (PER) pero que utilizaba el ideal simplemente para obtener poder político dentro del sistema que juraron combatir, el Estado Libre Asociado, el sistema que ellos llamaban colonia

En 1967, un plebiscito se llevó a cabo para evaluar si Puerto Rico continuaría siendo el “Estado Libre Asociado” o se incorporaría en la Unión como el estado 51. El Partido Estadista Republicano y su líder Miguel Ángel García Méndez decidió no participar de este proceso. Fiel a sus ideales, Luis A. Ferré, miembro del PER funda el movimiento no partidista Estadistas Unidos y participó en el plebiscito que García Méndez se negó a participar bajo el alegato de que no tenía “el aval del gobierno federal”, (¿Dónde habremos escuchado eso ya?).

Cuando se celebró el plebiscito de estatus del pasado año 2017, escribí una columna donde expuse que no ejercer el derecho al voto esperando por el “permiso” de un gobierno ya fuera el gobierno local o el gobierno de la metropoli es un acto de cobardía que sí denota el complejo del colonizado. El problema es que esa cobardía quien la ejerce es el elector que se deja engañar y se vuelve parte del boicot pero el líder que promueve el boicot no lo hace porque sea un cobarde sino porque le conviene a sus intereses políticos y económicos y eso fue lo que hizo García Méndez hace 50 años con el plebiscito de 1967.

Los que saben de historia, saben que García Méndez no fue ningún angelito, fue un banquero que solo le interesaba el poder político para el beneficio de sus empresas. García Méndez es un ejemplo histórico de ese “capitalismo de amigos” que los socialistas y comunistas llaman con mala fe capitalismo de libre mercado para promover sus ideas de izquierda. El PER fue el instrumento de García Méndez para benficiarse de ese “capitalismo de amigos” ya que con su partido lograba apelar al idealismo de los puertorriqueños anexionistas para obtener su voto y así alcanzar el poder político pero no para luchar por el anexionismo sino para administrar la colonia ya que las colonias siempre han sido máquinas de hacer dinero para los poderosos que controlan el sistema.

Si juzgamos la historia literalmente como está escrita podemos deducir que Luis A. Ferré puso el ideal por encima de los beneficios económicos que le trae la colonia a los elitistas del sistema al separarse de García Méndez y fundar el PNP. Con la fundación del PNP, Ferré prácticamente reforma el movimiento anexionista de Puerto Rico, participando en el plebiscito de 1967 logrando que el anexionismo obtuviera el 38,95 % de los votos y aunque no fue una victoria, ese 38,95 % significó 5 % más que los votos obtenidos por el PER en las elecciones generales de 1964. Hay que destacar que en ese momento de 1967, el sistema político de Puerto Rico lo controlaba totalmente el Partido Popular Democrático (PPD) manejado tras bastidores por el exgobernador Luis Muñoz Marín. El anexionismo nunca había logrado una victoria en las urnas, cosa que cambia en las elecciones generales de 1968 cuando Ferré se postula a la gobernación bajo la insignia de su recién fundado PNP resultando vencedor.

Aunque sabemos que en esa elección de 1968, Ferré derrota a un PPD dividido luego de la ruptura entre Muñoz Marín y el entonces gobernador Roberto Sánchez Vilella, la verdad es hija de Dios y la verdad es que el anexionismo incrementó sus números bajo la insignia del PNP que bajo la insignia del partido de García Méndez y la evidencia está en los datos. En la elección de 1964, el PER obtuvo el 34,7 % del voto popular lo que representó en aquella elección exactamente 288,504 votos, sin embargo, en la elección de 1968 el recién fundado PNP obtuvo el 43,6 % del voto popular que representó 400,815 votos. Lo que significa que aun con un PPD dividido, el anexionismo obtuvo más votos siendo representado por el PNP que 4 años antes con el PER. Eso significaba que el pueblo anexionista ya había puesto su fe en un nuevo movimiento y un nuevo grupo de líderes porque se sintieron traicionados por su partido anterior.

Traicionados porque los líderes a los que ellos estaban acostumbrados a darles su confianza prefirieron administrar la colonia que usar su influencia y poder dado por el mismo pueblo democráticamente para buscar acabar con ella. García Méndez prefirió administrar la colonia, hacerse rico con ella y crear el futuro quebrado Westernbank a acatar el mandato que el pueblo le dio por muchos años que lo llevó a la presidencia de la Cámara de Representantes en un momento de la historia donde el PPD era casi invencible.

Lo triste es que pareciera que justamente 50 años más tarde estuviera ocurriendo lo mismo esta vez con el PNP y peor. Hoy el PNP está en el poder de nuevo, con un gobernador que prometió ser el “ultimo gobernador de la colonia” pero que sus principales aliados son los enemigos del ideal que él mismo juró defender. La Comisión de Igualdad que creó la cual él alega que es un “Plan Tennessee” con todo el respeto, es un hazme reír. El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, no es un gobernador anexionista, me temo que es un gobernador que también está allí para administrar la colonia y beneficiarse del banquete total.

El PNP por mucho tiempo ha estado controlado por una pequeña élite que nunca les ha interesado lograr la anexión porque las herramientas las han tenido para enfrentar al Congreso y decirle que mantener silencio ante la situación colonial es una violación de los derechos constitucionales de los puertorriqueños como ciudadanos estadounidenses y nunca hacen nada. El PNP se ha convertido en un partido de cabilderos de fondos federales para hacerse ricos cuando están en el poder. Cada cuatro años engañando a los anexionistas que sueñan con su tan anhelada igualdad simplemente para que voten por ellos y administrar la colonia. La creación del famoso Frente por Puerto Rico fue el primer strike y la designación de personas como Charlie Rodríguez en la Comisión de Igualdad denotan la hipocresía de Rosselló y el grupo que controla al PNP.

Me temo que el anexionismo necesita otra gran reforma como la que Ferré hizo hace 50 años. Me temo que o el PNP regresa a sus orígenes de manera interna a través de una primaria o el PNP sufrirá un cisma como el que enfrentó el PER en 1967. Si hay algo que yo le reconozco al PNP como colectividad es su apertura a los procesos de primarias a diferencia de la dictadura institucional de la Junta de Gobierno del PPD. Pero la élite que se ha estado adueñando del PNP en la última década ha querido implementar dentro de su partido las mismas tácticas dictatoriales internas por las que se ha regido el PPD desde que Muñoz Marín lo fundó en 1938. Por eso el PNP como colectividad ya no cuenta entre sus filas a personas influyentes en el movimiento anexionista como la Dra. Miriam Ramírez de Ferrer y el Licenciado Alfredo Ocasio Pérez. Figuras que han sido prácticamente desplazadas del PNP por ser precisamente anexionistas por convicción, cosa que se supone que no tenga lógica ni sentido.

Esta semana un ciudadano me escribió un mensaje en mi página pública de Facebook diciéndome que yo era un “fanático” que buscaba “un pedazo del bizcocho”. Me temo decirle a él y a todos los que leen esta columna que este servidor ni está afiliado a un partido y tampoco como bizcocho. De hecho, siempre que me celebran mi cumpleaños soy el único que no come de su propio bizcocho. Lo que sí soy es un hombre libre, de buenas costumbres y sobre todo con principios. Soy un ciudadano común como usted que me lee que analiza y da una opinión.

He estado siguiendo de cerca la carrera del Licenciado Ocasio, abogado con más de 30 años de experiencia en el campo del derecho y anexionista de convicción. También con experiencia en el gobierno siendo Sub-Administrador de la Administración de Viviendo Pública de Puerto Rico bajo la administración del exgobernador Pedro Rosselló, lo que significa que no cabe duda que es anexionista y pienso que puede ser una de esos reformadores que el anexionismo necesita urgentemente. He estado escuchando sus análisis en la radio a través de la cadena NotiUno y me pregunto como el PNP siendo un partido anexionista no busca a este sujeto sino que lo excluye.

Honestamente digo como ciudadano común que soy, como ya les especifiqué, si mañana fueran las elecciones generales votaría por el Licenciado Ocasio para la gobernación por darles un ejemplo. O se ajustan las tuercas en el PNP o se enfrentan a un cisma, pero no cabe duda que el anexionismo ya sea dentro del PNP o fuera de él necesita otro liderato. El tiempo de los Rosselló, los Fortuño, y los Romero Barceló de la vida ya pasó. Ya no representan los principios de los ideales que supuestamente defienden. Simplemente representan al PNP otro partido colonial más y sus propios bolsillos. Para la colonia ya tenemos como opción en la papeleta al PPD, parece que el PNP quiere hacerle compañía en las filas coloniales como lo hace el Partido Independentista Puertorriqueño, el supuesto máximo representante del separatismo en la isla, otro club social controlado por unos cuantos oportunistas que engañan a un grupo de idealistas para que la colectividad siempre tenga firmas de endosos y pueda existir.

El anexionismo necesita caras nuevas como el Licenciado Alfredo Ocasio y todos aquellos que ponen sus ideales, su vergüenza y su dignidad por encima de sus bolsillos y de una fotito con congresistas para el faranduleo. Le llegó la hora cero al anexionismo y dudo mucho que con Ricky Rosselló y su famosa Comisión de Igualdad vaya a ocurrir algo. El futuro del anexionismo se encuentra en una reforma general del liderato anexionista ya sea con una primaria interna o un cisma.

PANAMPOST