Una de las mentiras  más irrespetuosas que he oído decir a través de toda mi vida ha sido, sentenciar la posibilidad de la existencia de un socialismo próspero y sostenible, y una de las hipocresías más repugnante  lo es, creer en ella.

¿Cómo podrá existir una sociedad próspera y sostenible cuando los individuos que la conforman, la única posibilidad de existencia que tienen son la esclavitud y la dependencia casi absoluta de una pequeña élite que los gobiernan? Cuba es un ejemplo claro de ello.

La ineficiencia es la principal característica que identifica al socialismo, pues éste, asesina el principal incentivo de la prosperidad: la propiedad privada y para ilustrar esta realidad incuestionable por la razón, les traigo en ésta oportunidad uno de los tantos ejemplos que lo patentiza.

No fue hasta hace muy poco tiempo que los gobernantes dictadores cubanos accedieron a que sus súbditos gobernados tuvieran el derecho de acceder a internet y para ello, crearon las Salas de Navegación.

No es menos cierto que constituyó la materialización de un viejo sueño para el pueblo, pero como siempre sucede, la alegría en la casa del socialismo, dura poco. Les explico lo que sucede hoy en realidad.

La hora de internet, después de la rebaja reciente de precio, es, aparentemente, de 1 CUC (USD $1), es decir, 25 CUP, lo que significa  para la mayoría del pueblo, dos días de trabajo.  ¿Cree usted que un trabajador o peor aún, un jubilado pueda darse el lujo de disfrutar tan sólo una hora de internet, cuando su salario o jubilación no les alcanza ni para mal vivir  los primeros 15 días del mes?

Cuando digo un precio aparente  es porque en realidad  lo que el cubano disfruta con esos 25 CUP, con esos dos día de trabajo es, 30 minutos y no una hora debido a la lentitud del servicio.

Tendría que ir usted a la sala de navegación conocida como La Fuente, ubicada en la calle 51 en el municipio capitalino de La Lisa. En el mejor de los casos pierde usted media hora para lograr conectarse,  la media hora restante es robada por el estado impunemente, lo que hace más ilusorio el derecho de los cubanos de acceso a la red de redes.

Pero la ineficiencia no radica sólo en esto. Por ejemplo, en ésta misma sala existen nada más que tres máquinas, y una de ellas hace más de dos meses que está fuera de servicio, lo que significa que puede usted pasarse horas de espera para poder acceder a conectarse, un verdadero martirio.

Veamos ahora lo que sucede en la que para mí pudiera ser la mejor sala de navegación con acceso al pueblo del país: la sala de navegación del Centro de Negocio de Miramar.

De buenas a primeras, después de la tormenta Irma que recientemente azotó el país, la sala abrió con gran cantidad de máquinas fuera de servicio, lo que provocó la ocurrencia de grandes colas de personas y no fue después de gran tiempo que algunas de ellas fueron puestas en servicio, aunque no todas.

Pero es que ya hace más de un mes, a la indisponibilidad de máquinas se sumó otro problema para mí más inconcebible y hoy por hoy el que más afecta: La falta de sillas para que el público pueda recibir el servicio sentado. ¡Inconcebible verdad!!!

Si esto sucede en la capital del país, imagínense ustedes en otras zonas del país. No quiero imaginarme.

Como les dije, así sucede en todos los servicios que el estado socialista brinda a su pueblo, y así las cosas, aún los dictadores gobernantes tiene las desfachatez de hablar de un socialismo próspero y sostenible, y otros el descaro de apoyarlos.

Pero lo que más me duele es que el propio pueblo, el que sufre, no tiene la honradez como la tengo yo y muchos otros de denunciar esta triste y tergiversada realidad.

PANAMPOST