La crisis en Venezuela se acentúa y con ella, la masiva migración de talentos y profesionales que deciden abandonar su tierra en busca de calidad de vida. La Encuesta Nacional de Médicos y Estudiantes de Medicina 2017 reveló que casi un 40% del total de profesionales de medicina, que se graduaron en la última década, decidieron salir de Venezuela; pues en el país suramericano no hay condiciones para que dichos jóvenes puedan emprender y ejercer su profesión.

La escasez de medicamentos e insumos, la imposibilidad de brindar atención médica adecuada, la inseguridad y las deplorables condiciones económicas que enfrenta el país gobernado por Nicolás Maduro ha impulsado a los profesionales a abandonar Venezuela.

La Escuela Nacional de Médicos recogió las respuestas de galenos que están dentro y fuera de Venezuela y lo más preocupante es que 75 % de los que aún residen en el país tienen intenciones de migrar.

El doctor Julio Castro, quien presentó los resultados del estudio describió el drama en números: “De un total de 100, 60 médicos están aquí en Venezuela; pero de esos 60, aproximadamente, 45 quieren emigrar. Otros 40 dijeron que se quedarían si la situación en el país cambia. Mientras que de los que están fuera, entre 22 y 34 volverían si Venezuela mejora”; señaló. Durante la encuesta, los doctores calificaron el ejercicio de la medicina en Venezuela como algo “frustrante”.

Cabe destacar que el estudio también revela que los países que se han beneficiado de esta “diáspora de la salud” son Chile, España y Estados Unidos.

Douglas León Natera, director de la Federación de Médicos Venezolanos (FMV), advirtió que la cifra de profesionales de la salud que se van del país aumentó en los últimos meses. Más de 21.980 médicos de diferentes edades se han ido de Venezuela, incluso veteranos de 58 y 60 años de edad.

Y es que no solo los médicos con un promedio de diez años de graduados han decidido dejar Venezuela ante la grave crisis, galenos que tienen décadas en la profesión también decidieron migrar para poder brindarles estabilidad y calidad de vida a sus hijos.

“Ya la vida en Venezuela es insostenible, soy médico traumatólogo con 30 años de experiencia y decidí migrar para ofrecerle seguridad a mi familia, tengo muchos pacientes a los que me veré obligado a dejar, pero también tengo que pensar en mi familia, en el futuro de mis hijos, el salario de los médicos es insuficiente, no hay insumos, y la inseguridad cada día se cobra más vidas; por eso decidí salir de mi país”; así lo afirmó a PanAm Post un médico de Caracas que prefirió mantenerse en anonimato.

Pero el caso de los médicos recién graduados es mucho más complicado, ellos no cuentan con un currículo tan extenso como para poder ejercer en la medicina de otro países, y mientras se encuentran cumpliendo con todo el proceso, empiezan a trabajar en cualquier ramo de la economía.

Tal es el caso del doctor Andrés Álvarez que se graduó en el estado Carabobo como médico general, luego de más de cinco años destacándose en la carrera y de haber ejercido su profesión en hospitales y clínicas privadas decidió abandonar Venezuela. Pudo ahorrar solo USD $500 y viajó a Lima para iniciar una nueva vida, actualmente es mozo (mesero) en un restaurante, mientras introduce todos sus papeles para poder ejercer como médico en Perú.

Álvarez está dentro de esa estadística de galenos recién graduados que buscan calidad de vida a costa de “lo que sea”. Hasta 2015 y según el presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, al menos 13.000 médicos emigraron del país.

Pero la escasez de médicos que empieza a ser evidente, no es el único problema que ahora enfrentan los venezolanos, en marzo, el diario El Nacional publicó un reportaje sobre la graduación “exprés” de médicos  sin experiencia.

En marzo de 2017 se conoció que la Universidad Bolivariana graduó a una promoción de cinco médicos que no recibieron la formación necesaria en Pediatría para atender en la unidad de neonatología de la Maternidad Concepción Palacios (Caracas).

Dicha Maternidad llegó a tener hasta 30 neonatólogos y un curso de posgrado; ahora solo quedan seis especialistas y los nuevos cinco médicos que se graduaron sin haber cumplido con los requisitos necesarios.

Lo mismo sucedió en el hospital José Ignacio Baldó. Desde 2009 se eliminó el posgrado de Pediatría y según El Nacional hasta diciembre de 2016, “16 médicos integrales comunitarios se encargaban de dar, sin supervisión, atención primaria a los niños, pese a que no eran especialistas”.

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