El pasado viernes el Departamento de Estado de Estados Unidos reconoció los resultados a nivel presidencial de los comicios que se llevaron a cabo el pasado 26 de noviembre en Honduras, en los que el actual presidente Juan Orlando Hernández se alzó con el triunfo con un cerrado 1,6% por sobre su opositor más fuerte, Salvador Nasralla Salum.

Luego de este anuncio, las reacciones de todo el espectro político hondureño no se hicieron esperar, siendo la más relevante la del excandidato opositor, quien aseguró que su “contrato” con la coalición política a la que representó, había terminado ya que “con la decisión de Estados Unidos yo quedo fuera de escena”.

El excandidato también condenó el apoyo que el gobierno de Donald Trump dio a Hernández y aseguró que Estados Unidos le tiene “mucho temor a los gobiernos de izquierda” aunque él no pretendía instalar uno que obedeciera a dicha ideología, sin embargo eso contrasta con los personajes políticos que lideraron, junto a él, su propuesta de gobierno, ya que estos obedecen a la izquierda más radical del país centroamericano.

Por otra parte, Nasralla negó que ellos hayan hecho protestas violentas, y de haberse registrado hechos de esta índole, habría sido por “infiltrados”, pero una vez más el también presentador de televisión se contradijo, ya que el viernes 1 de diciembre, fecha en la que se registró la peor ola de violencia de la historia reciente de Honduras por motivo de los saqueos y vandalismo que simpatizantes de la Alianza de Oposición perpetraran en el norte de Honduras, el excandidato aseguró que  estas acciones durarían “hasta que el país se acabe”.

Ante las recientes declaraciones de Nasralla, las reacciones por parte de los líderes de los dos partidos de izquierda que conformaron su Alianza de Oposición, el expresidente José Manuel Zelaya, presidente del partido Libertad y Refundación (Libre) y Guillermo Valle, dirigente del Partido Democracia y Unidad Social Demócrata (PINU SD), no se hicieron esperar, quienes de inmediato dieron por terminada dicha relación política.

El expresidente Zelaya aseguró también que habían sido los estrategas de Nasralla los que habían fallado al enfocar sus esfuerzos en denunciar ante organismos internacionales, ya que creyeron que estos “lo pondrían” en la Presidencia.

Haciendo eco de estas reacciones de los líderes de las organizaciones políticas mencionadas, se sumaron las de otros influyentes políticos de la izquierda hondureña quienes catalogaron a Nasralla hasta de “blandengue” al haberse retirado “tan pronto” de la “lucha”.

Sin embargo, como es característico en Nasralla, mientras el viernes aseguraba que se desentendía de la lucha contra lo que él llamó “fraude electoral”, este lunes se contradijo al indicar que este jueves llamaría nuevamente a manifestaciones ciudadanas con la participación de varios sectores de la sociedad civil.

Y mientras la oposición no define su postura y se fragmenta cada día más, más países se unen en el reconocimiento del gobierno reelecto de Juan Orlando Hernández, dentro de estos, además de Estados Unidos, destacan Canadá, Panamá, Argentina, Israel, Taiwán, Japón, Corea del Sur, Colombia, Costa Rica, Guatemala, España y Ecuador.

Muchos de los gobiernos que han reafirmado su interés en mantener relaciones bilaterales sólidas con Honduras, han expresado su respaldo a un diálogo nacional para subsanar las diferencias dadas a raíz de un resultado tan estrecho en los pasados comicios.

Luego de casi cuatro semanas de que el país centroamericano se encontrara sumergido en lo que muchos llamaron “sus horas más oscuras” debido a la incertidumbre política y los actos de vandalismo, Honduras ha registrado días de calma y paz, en los que se pudo reactivar la economía y tener libre tránsito por las vías de todo su territorio gracias a la intervención de las fuerzas del orden.

PANAMPOST