Luego de conseguir la renuncia de la procuradora Alejandra Gils Carbó, el Gobierno de Mauricio Macri ha conseguido otro de sus principales objetivos en el marco del Poder Judicial: el Consejo de la Magistratura destituyó a Eduardo Freiler por mal desempeño, luego de que el juez no lograra justificar su patrimonio.

Freiler, que se econtraba suspendido, fue destituido por seis votos a uno en el Consejo. El único apoyo que tuvo fue el de la ultrakirchnerista Diana Conti. El juez, sabiendo el resultado de la votación, eligió no estar presente en la lectura del veredicto. El comienzo de la lectura de la sentencia no dejaba dudas sobre el resultado: “No es un juez probo. Freiler no honra el cargo para el que fue nombrado”, manifestó el principio del texto.

El magistrado había sido acusado por la incompatibilidad de sus ingresos, entre enero de 2012 y octubre de 2016, con sus bienes adquiridos. Entre las propiedades de Freiler llamaron la atención una casa de 600 metros cuadrados frente a la quinta presidencial, cuatro cuatriciclos, una casa en la ciudad costera de Pinamar, varios terrenos en Necochea, ocho autos, tres embarcaciones, caballos y cabezas de ganado.

El caso fue tan escandaloso, que el mismo Mauricio Macri hizo público su reclamo sobre el dudoso patrimonio del juez, sobre el cual reae la sospecha de haber sido encubierto por el kirchnerismo.

En 2015, antes de la reapertura de la causa de la denuncia de Alberto Nisman sobre un supuesto encubrimiento del kirchnerismo por el atentado a la AMIA, Freiler había sido uno de los camaristas que decidió desestimar la denuncia del fiscal fallecido. En ese momento le había manifestado a la prensa:

“Advertimos que la presentación elaborada por el Dr. Nisman evidencia una antojadiza concatenación de diversos elementos de juicio que no revisten, en sí mismos, relevancia alguna, pero que son encadenados de forma tal que simulen demostrar la hipótesis delictiva sostenida”.

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