Hace un par de años el país se conmocionó tras ver como una de las torres del edifico Space en Medellín se desplomara, dejando tras de sí 12 personas muertas y la posterior implosión del resto de la estructura. La razón era simple, constructores avaros y mezquinos en búsqueda de reducir costos a la hora de edificar, usaron materiales de baja calidad y modificaron los planos iniciales para economizar todavía más.

La caída de la mitad del puente que se estaba construyendo el Gobierno Nacional entre Bogotá y Villavicencio y que dejó 9 personas muertas y millonarias perdidas, tiene claros y visibles responsables que sin importar las experiencias vividas ya en el país, siguen arriesgando la vida de los colombianos con obras inseguras y mediocres. Desde el presidente Juan Manuel Santos, pasando por el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, encargado directo de la contratación de la obra, hasta el magnate Luis Carlos Sarmiento Angulo, dueño de la firma contratista y máximo responsable de la construcción, son los culpables reales de esto.

Muy seguramente y como pasa siempre en este país, las investigaciones terminarán responsabilizando de esta tragedia a unos cuantos ingenieros y trabajadores, mientras los verdaderos culpables, los ricos y poderosos que se creen con el derecho a pasar por encima de todo y de todos para saciar sus infinitas ambiciones quedan impunes y gozando de su dinero.