Doce países del mundo enfrentan una grave crisis humanitaria y entre ellos está Venezuela según el listado de la ONG internacional ACAPS.

El organismo independiente encargado de proveer información sobre análisis y necesidades humanitarias, ubicó al país suramericano en un listado junto a países como Afganistán, Bangladesh, Libia, Mali, Myanmar, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República del Congo, Somalia, Sudán del Sur y Yemen.

Para ACAPS, Venezuela muestra una tendencia a empeorar su situación humanitaria durante el 2018, tras la grave escasez de alimentos y medicamentos que ha sumido a esa nación en una crisis sin precedentes.

Para poder catalogar al país gobernado por Nicolás Maduro, ACAPS analizó factores como la ausencia de seguridad alimentaria, la crisis sanitaria y la emigración masiva.

Aunque la mayoría de los países que enfrentan una grave situación humanitaria están enmarcados en conflictos de violencia entre naciones ; la crisis en Venezuela es diferente, pues se caracteriza por el deplorable poder adquisitivo de sus habitantes por una economía en picada.

Venezuela es el único país occidental en la lista; el estudio advierte que la economía en 2017 continuó obstaculizando la provisión y acceso a servicios básicos, afectando severamente la seguridad alimentaria y el cuidado de la salud de los venezolanos.

Adicionalmente, destaca s la ilegítima Asamblea Constituyente como un movimiento para fortalecer el control del poder del presidente Nicolás Maduro, el cual ha servido para disolver eficazmente cualquier tipo de oposición.

El informe del organismo hace mención específica a la grave crisis económica y al alto riesgo de “incumplimiento total” de la deuda externa; menciona un colapso de la economía ante el proceso de hiperinflación.

El organismo especialista en crisis aseguró que “no parece haber solución cercana para solventar la emergencia sanitaria” que vive Venezuela, pues las condiciones de los establecimientos de salud continúan deteriorándose.

Agrega además la escasez aguda de medicinas, la cual “ronda entre el 85 y 90 % por la disminución sostenida de importaciones junto con la ineficiente calidad de servicio, la falta de personal e inoperancia de las instalaciones de salud debido a la falta de recursos económicos que ha llevado a graves necesidades de salud y ha impulsado casos de difteria y malaria en 2017, enfermedades que había sido erradicado en la década de 1990 pero resurgieron en 2016”.

El informe de ACAPS, se une a los recientes elaborados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Organización Mundial de la Salud, y la ONG Cáritas; todas ellas afirman que en Venezuela hay una emergencia humanitaria.

La situación en Venezuela no solo se sostiene sino que también se incrementa al mismo tiempo en que el régimen de Nicolás Maduro se mofa de las propuestas de ayuda que ha recibido de otros países.

El pasado viernes 15 de diciembre, mientras delegados del chavismo y de la oposición mantenían una segunda ronda de negociaciones en República Dominicana, el gobierno de Estados Unidos ofreció retirar sanciones contra funcionarios venezolanos, a cambio de que se “restaure” la democracia; además le ofreció ayuda humanitaria.

“Si miembros del régimen de Maduro desean que se retiren las sanciones del gobierno de Estados Unidos, deben actuar para restaurar la democracia y el orden constitucional”, afirmó Heather Nauert, vocera del Departamento de Estado.

Ante esto, la Cancillería venezolana consideró en un comunicado que se trata de una “burla” el ofrecimiento del gobierno de Donald Trump.

Y es que mientras el régimen de Nicolás Maduro dice que EE. UU. se “burla”de Venezuela, la mayoría de los ciudadanos en el país suramericano siente por el contrario es el chavismo que se mofa de una crisis sin precedentes donde la vida de cientos de venezolanos “pende de un hilo”.

Cientos de venezolanos han muerto por no contar con los medicamentos necesarios para cumplir con sus tratamientos, mientras que cientos de niños sufren desnutrición y están a punto de perder sus vidas; esto, porque la dictadura impide la apertura de un canal humanitario con la vil excusa de que existe la posibilidad de una supuesta “intervención extranjera”. Para Maduro la apertura de un canal humanitario sería “mendigar”.

Negar un canal humanitario en cualquier parte del mundo es un crimen de lesa humanidad; y en el caso de Venezuela el socialismo y el régimen son los responsables.

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