Tres mujeres embarazadas y dos de ellas completamentes desnudas, acostadas sobre las frías sillas de la sala de espera de un hospital del Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), en pleno trabajo de parto, sin insumos y sin camillas para recibir a sus hijos: la imagen aterradora que circuló a través de las redes sociales y que acabó con la retórica y la hipocresía del régimen de Nicolás Maduro.

El actual Gobierno de Venezuela ya cumplió cuatro años en el poder, y apenas el pasado 29 de septiembre Nicolás Maduro hablaba de la importancia de un “parto humanizado”. Pero sus palabras una vez más se vieron opacadas por la realidad que enfrentan las madres venezolanas de menos recursos gracias a la imagen que recorrió las redes sociales.

Ante el revuelo e indignación que ocasionó la fotografía, a la viceministra de Salud, Linda Amaro, y al ministro de Comunicación e Información del régimen chavista, Ernesto Villegas, no les quedó más remedio que salir a explicar el por qué los centros hospitalarios se ven obligados a improvisar una sala de parto en la sala de espera: “no había suficientes camas para todas las mujeres”.

Los funcionarios chavistas decidieron culpar al actual gobernador del estado Lara, Henry Falcón, integrante de la opositora Mesa de Unidad Democrática; pero lo cierto es que el Instituto Venezolano de Seguros Sociales está en manos del Ministerio de Salud.

Fue en el mes de julio que el régimen dio inicio al supuesto “Plan Nacional de Parto Humanizado“, un programa que, según las palabras oficialistas, “reivindica a las mujeres venezolanas”. Pero la realidad es otra, la condición de los hospitales venezolanos es deplorable, no hay medicamentos ni insumos médicos. En Venezuela no existen las condiciones sanitarias para traer a un niño al mundo.

El pasado 26 de septiembre otras cinco mujeres dieron a la luz en el suelo del hospital Dr. Raúl Leoni en San Félix, estado Bolívar.

“La insalubridad en el Clínico es tal que llegó al punto de tener gusanos en las camas de parto”, dijo el médico, quien declaró que “los médicos se dieron cuenta que salían vermes de los colchones de las camas de parto, notificaron y la dirección no cerró el área”.

“No cerraron el área para su limpieza y desintoxicación sino que se limitaron a sacar las camas con gusanos y seguir atendiendo parturientas. Las mujeres atendidas en estas salas de parto y los niños que ahí nacen corren grave peligro de contaminación. ¡Se trata de sus vidas!”, expresó el diputado en Twitter.

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