Tan grave está la economía venezolana, que una comunidad chavista ubicada al oeste de Caracas creó su propia moneda denominada “el panal”, la cual equivale a 5.000 bolívares (USD$ 0,052).

Se trata de una de las comunas socialistas en Catia, Caracas, donde se decidió emitir la nueva moneda para “transacciones intracomunales”. Uno de los coloridos billetes de “El Panal” tiene impreso el rostro de Hugo Chávez.

En medio de una economía venezolana con el bolívar devaluado, la mayor inflación del mundo, los salarios más bajos de la región y los excesivos controles gubernamentales, las comunas chavistas El Panal 2021 y la autodenominada Fuerza Patriótica Alexis Vive decidieron implementar la nueva moneda.

La Constitución del país suramericano establece que solo el bolívar es la moneda de circulación legal y tampoco establece las comunas como forma de organización social; sin embargo, el chavismo ignora las leyes y toma sus decisiones pisoteando aún más la Carta Magna.

Hay que recordar que en 2010, la Asamblea Nacional (AN) de mayoría chavista aprobó la Ley del Sistema Económico Comunal que contempla este tipo de moneda.

En dicho instrumento se indica que “la moneda comunal será administrada por los grupos de intercambio solidario, debidamente registrada y distribuida equitativamente entre los consumidores y solo tendrá valor dentro del ámbito territorial de su localidad; en consecuencia, no tendrá curso legal ni circulará fuera del ámbito geográfico del grupo de intercambio solidario”.

Pero también establece que el Banco Central de Venezuela tiene que regular dicha moneda; y en el caso del Panal, se desconoce la regularización.

Los miembros de la Comuna Panal 2021 se consideran chavistas y afirman seguir las políticas del fallecido líder bolivariano para alcanzar el socialismo; forma de gobierno que escogió Hugo Chávez para llevar a la miseria al país petrolero.

“Con la moneda comunal EL PANAL podremos modificar nuestro diferencial cambiario para contener la inflación, ampliar nuestro circulante e incidir en nuestros precios”, expresaron las comunas chavistas a través de las redes sociales.

Y es que es evidente que ante la imposibilidad del Ejecutivo para levantar la economía venezolana en ruinas, hasta el chavismo se está rebelando y tomando sus propias decisiones.

Hasta crearon el Banco de la Comuna BanPanal para recibir los bolívares y cambiarlos al nuevo billete chavista; hay que preguntarse entonces qué sucede con la cantidad de bolívares recibidos en ese supuesto banco improvisado.

La experiencia que viven los habitantes de Catia revive la experiencia vivida en algunos lugares del país entre 2010 y 2012 cuando fueron lanzados los primeros billetes comunales, sustentados en la iniciativa de Chávez para promover la economía comunal y, en particular, el trueque de mercancías.

En aquel entonces, y con el aval de una normativa publicada por el Banco Central de Venezuela, entraron en circulación billetes como el momoy, el cimarrón, el relámpago del Catatumbo, el guaiquerí, la lionza, el paria, el tamunangue, el tipocoro, el turimiquire y el zambo, utilizados como moneda de intercambio en diferentes lugares del país.

Mientras esta desvirtualización de la economía sucede en uno de los barrios más populares de Caracas, Venezuela atraviesa una severa crisis económica enmarcada en un escenario de hiperinflación bajo el que se prevé, para fin de año, un cálculo de inflación que supere el 2.000 %. Asimismo, se suma la escasez de alimentos, medicamentos y todo tipo de productos esenciales.

Pero la creación de esta moneda comunal surge a la par de una escasez de efectivo sin precedentes, la cual ha llevado a los ciudadanos, incluso, a recurrir a la compra de billetes bolívares para poder pagar el transporte público, la gasolina o los estacionamientos de vehículos particulares.

La problemática de la escasez de efectivo se evidencia diariamente con las interminables filas a las afueras de los bancos.

Quien necesite papel moneda y no disponga del tiempo para buscarlo, verá en el mercado del efectivo una solución expedita pero costosa; ciudadanos particulares ofrecen billetes en efectivo a cambio del pago de un monto superior vía transferencia electrónica.

Por ejemplo, piden hasta 150.000 bolívares a cambio de entregar un billete de 100.000 bolívares.

Anuncios como “Compro billetes de 100.000 bolívares” o “vendo efectivo al 25 %” circulan por Internet. Se llenan de comentarios de interesados en sacar una ganancia de los billetes que tienen y obtener los que necesiten, pero abonando por canales electrónicos un monto superior al que recibirán en físico.

PANAMPOST