Con holgura durante años la senadora y hoy candidata vicrepresidencial, Claudia López, se ha dedicado a acusar de forma generalizada a partidos políticos, movimientos ciudadanos y empresas de cualquier cantidad de crímenes simplemente porque uno o dos miembros de esas colectividades cometieron algún delito.
López sin mesura alguna, ha acusado de asesino, corrupto y paramilitar al Centro Democrático basándose solo en comentarios y denuncias al aire, porque ni una sola condena hay en contra de miembro alguno de ese partido.
De igual forma lo ha hecho con Cambio Radical, partido al que acusa de mafioso y asesino sólo porque un integrante de este, el exgobernador de La Guajira “Kiko” Gómez, fue condenado por un homicidio.
También se ha ensañado con los Partidos de la U, Liberal y Conservador porque algunos de sus militantes han sido acusados y/o condenados por delitos puntuales como en el caso Odebrecht o haber sido partícipes de carteles como el de la salud o la educación en Córdoba.
Hoy Claudia López se encuentra en el ojo del huracán tras la entrega a la justicia de su coequipero, excandidato por su Partido y amigo personal, Sergio Torres, acusado de violar a un niño.
Así como López se cree con el derecho a señalar sin pudor alguno a todos los integrantes de un partido de delincuentes por culpa de los delitos de uno solo de ellos, el resto del país está en todo el derecho de acusar a la senadora de la Alianza Verde de pedófila y violadora de niños por los aberrantes crímenes de su amigo y mano derecha en el Partido. ¿Es o no es así senadora López?