“Esu qué sumercé. Eso lo mismo da hombre con hombre y mujer con mujer”, como dijo la reina, es la frase que identificará la campaña del candidato verde Ramiro Barragán, pupilo del actual gobernador Amaya, quien para ampliar su votación dedicó invitar a un acto político público a la exsenadora Claudia López, identificada por ser la promotora de la idea de que los niños y las niñas no nacen con su sexo definido sino que es el entorno el que los debe inducir a tomar la opción de si quieren se hombre o mujeres como los mandó Dios al mundo.

En el colmo del descaro y del oportunismo político, el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, no tiene problemas para asistir a actos públicos políticos con sus funcionario Jhon Jairo Vargas, gerente del plan de alimentación escolar y Natalie Isaacs, coordinadora pedagógica del programa de educación inclusiva de la Secretaría de Educación, además de varios contratistas de la gobernación, en un evento en el que el pacto con Claudia López, que aspira a la alcaldía de Bogotá, consiste en que ello pueda obtener votos “inivitando” a los contratistas y subordinados de Amaya para que presionen a los familiares de los boyacences que viven en Bogotá. A su vez, Claudia hará lo propio para que los bogotanos con parientes en Boyacá voten por Barragán, como sucesor de Amaya.

Claudia López, con la camiseta oficial de su campaña a la alcaldía de Bogotá, se presentó en Corferias Boyacá en un evento de la gobernación aparentemente para llevar a los empresarios del departamento a ofrecer sus productos, pero con claro contenido político de campaña en favor de Barragán.

Nada de esto sería problema si no es por la utilización política de la vitrina comercial más importante del departamento para los empresarios, quienes pagaron por sus stands para vender sus productos, mientras la gobernación pagaba los artistas y organizaba los conciertos, todo con el fin de obtener los créditos políticos electorales en favor de Ramiro Barragán y de Claudia López. Por lo menos, para eso fueron contratados algunos influencers en las redes.

Lo que le preocupa a muchos ciudadanos boyacences es que sin querer queriendo se les está metiendo por esta vía la cátedra de la diversidad de género y lo que subyace en este discurso en favor de promover la deformación filosófica en beneficio de los apologistas de la cultura gay.

Boyacá es un departamento de tradición conservadora y es quizás de los que más mantienen su fervor religioso. La llegada con bombos y platillos de Claudia López al departamento, del que según algunos cercanos renegaba hasta hace un tiempo, le preocupa a muchos feligreses que sienten que el Gobernado y su promocionado para sucesor Barragán introducirán en la educación el libertinaje y la promiscuidad.

Por esta razón, los devotos a la Virgen de Chiquinquirá, los de Virgen de La Candelaria (Ráquira), los de Virgen de Monguí, los de la Virgen de Tutazá, Morcá, Otengá, Busbanzá, la Virgfen de El Milagro (Topo, en Tunja), la de la Virgen de Guicán, los de la virgen de La Renovada (Villa de Leiva), o los devotos de la Virgen del Amparo (Chinavita), El Carmen, tienen pánico de que lleguen estas “influencias demoniacas” a “dañar el cerebro de los niños y niñas boyacences”, como manifiesta un feligrés que prefiere no identificarse de María la Virgen, la figura que despierta el mayor fervor religioso en el departamento.

Boyacá es un departamento “Mariano” por excelencia. En el departamento existen 11 santuarios de los 24 más famosos del país, y es la cuna de una de las advocaciones más famosas del mundo religioso: la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, conocida Nuestra Señora de Chiquinquirá, coronada el 28 de junio de 1919 por autorización del Vaticano en 1910, en una procesión multitudinaria, desde Bogotá hasta Chiquinquirá, que recorrió más de 200 kilómetros durante tres meses. Se conoce con el nombre de La Procesión de Coronación de la Virgen de Chiquinquirá, donde se produjo el milagro de la Renovación en 1586.