Superados los hechos de violencia en Buenos Aires y durante la efímera tranquilidad política del período de entre fiestas, el primer escándalo nacional llegó de la mano del director técnico de la selección de fútbol, Jorge Sampaoli.

Cuando parecía que había encontrado estabilidad en su cargo, luego de la dificultosa clasificación de Argentina al mundial de fútbol del próximo año en Rusia, desde todos lados salieron a pedir la exclusión del técnico de la selección por considerar que dio un pésimo ejemplo al menospreciar a un oficial de tránsito por la evidente diferencia entre su salario y el del empleado público de la provincia de Santa Fe.

El incidente se desencadenó cuando el vehículo en el que transitaba el director técnico argentino fue detenido por la cantidad de pasajeros abordo. El auto llevaba ocho personas y cuando el oficial le indicó que debían bajarse algunas, Sampaoli lo increpó de muy mala manera.

“Ganás 100 pesos por mes, gil” (aproximadamente 5 dólares), manifestó el DT que fue cuestionado desde un primer momento por el abultado sueldo que percibe desde la Asociación de Fútbol Argentino. A pesar de haberlo podido hacer, el oficial de tránsito no labró ninguna multa por la infracción y solamente les pidió que bajaran del auto algunos pasajeros. Esto no conformó a Sampaoli: “¡Me hacés caminar dos cuadras, boludo!”, gritó el técnico.

El incidente no tardó en generar repercusiones, que llegaron hasta el ámbito político. El senador macrista Esteban Bullrich, que derrotó en las últimas elecciones en la provincia de Buenos Aires a Cristina Kirchner, manifestó esta mañana en declaraciones radiales:

“Cuando somos representantes nuestra responsabilidad es grande. Lo de Sampaoli no fue un buen ejemplo: la agresión a nuestras fuerzas de seguridad, la idea de que uno está por encima de la ley no es lo que la Argentina necesita”.

Otro economista que cuestionó también los dichos del técnico fue José Luis Espert:

Sin dudas que el episodio es suficientemente grave como para que la Asociación de Fútbol Argentina (AFA) lo remueva de su cargo. Las expresiones del técnico, más que con un momento de ira donde una persona puede soltar algún insulto impersonal, tienen que ver con una forma de pensar miserable. Más allá de un posible estado de ebriedad al momento del incidente, las palabras que eligió Sampaoli para menospreciar a su compatriota, al que de alguna manera representa desde su puesto en la selección de fútbol, son suficientes como para que tenga que dar un paso al costado. El técnico de la selección no sólo humilló a una persona que no tiene la suerte de contar con su salario, sino a la gran mayoría de los argentinos que no contamos con sus ingresos y no deseamos tener a semejante personaje como entrenador del equipo nacional.

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