“La crisis de refugiados seguirá mientras Maduro siga en el poder”, parece la conclusión más obvia de la ronda de eventos. (Iván Duque)

Ecuador, Perú y Brasil, en su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, han hablado sobre la urgencia de detener el drama que padecen los venezolanos.

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, condenó “la ruptura del orden constitucional en Venezuela”. Aseguró que desde foros multilaterales colaborará con el restablecimiento de la democracia. Lenín Moreno, presidente de Ecuador, aseguró que Maduro sobra en su país y que es un “siniestro corrupto”. También, el presidente de Brasil, Michel Temer, aseguró en su intervención que “la solución a crisis venezolana se dará cuando el país retome el camino al desarrollo”.

No obstante, lo más destacable fue lo que se dijo en el intercambio de palabras entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Colombia, Iván Duque. Ambas administraciones con una postura frontal ante la tiranía chavista en Venezuela.

Hace poco el Departamento de Estado de EEUU señaló en un informe que Venezuela es la “principal” amenaza a la estabilidad del continente. Y esto fue reiterado por el mismo Trump ante Duque.

“Estamos presenciando una tragedia humanitaria”, dijo. Luego, aseguró que Venezuela es un peligro “para la seguridad de su pueblo”. Inmediatamente después, Trump dijo: “Es un régimen que francamente puede ser derrotado muy rápidamente por los militares si ellos deciden hacer eso”.

Y, en sorna, respondió a la periodista venezolana Carla Angola: “Tú viste cómo corrieron los militares apenas escucharon una bomba sobre su cabeza. Los militares estaban cubriendo para protegerse. Eso no es bueno”.

Después, Trump preguntó al jefe de Gabinete de la Casa Blanca, el general John Kelly: “No creo que los marines hubieran salido corriendo. ¿Tú qué crees, general Kelly? ¿Los marines hubieran corrido apenas oyeran una bomba? No creo que lo hubieran hecho. Hubiera corrido hacia la bomba”.

En tono de burla, insinuó algo importantísimo: los marines son superiores, ¡demasiado superiores!, a los uniformados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Frente a Trump, Iván Duque dijo que se enfocaría en la guerra contra el narcotráfico. Dijo que Estados Unidos lo apoya y, posteriormente, hizo referencia al régimen de Nicolás Maduro, acusado por el mismo Gobierno estadounidense de estar vinculado al narcotráfico internacional.

“Muy productiva y franca reunión con Donald Trump en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Nuestras naciones amigas coinciden en su visión de enfrentar el narcotráfico con toda determinación y buscar soluciones a la crisis humanitaria de Venezuela”, escribió el presidente Duque en su cuenta de Twitter.

Además de estas intervenciones, las palabras más decisivas, en lo tocante a Venezuela, las dijo el vicepresidente Mike Pence. En otro acto junto al Gobierno de Duque, el alto funcionario estadounidense hizo referencia a la movilización de tropas venezolanas a la frontera con Colombia.

“Los Estados Unidos van a estar con sus aliados por su seguridad. Hoy las noticias reportaron que el régimen de Maduro transportó tropas militares a la frontera con Colombia, como ya lo han hecho en el pasado. Es un esfuerzo evidente para intimidar”, dijo.

“Permítame ser claro: Estados Unidos de América siempre van a respaldar a sus aliados por su seguridad. Y el régimen de Maduro haría bien en no poner a prueba la determinación de presidente de Estados Unidos o el pueblo estadounidense”, espetó.

El vicepresidente habló de la masiva crisis de refugiados en la región y de las nuevas sanciones que impuso su Gobierno a funcionarios del régimen dictatorial de Nicolás Maduro —entre los que se encuentra la primera dama, Cilia Flores, y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López—.

“Esta crisis seguirá mientras el régimen de Maduro siga en el poder. Mientras siga imponiendo su agenda socialista, que ha empobrecido a esa nación”, aseveró.

En las Naciones Unidas las grandes potencias del hemisferio están teniendo la incómoda pero pertinente discusión sobre Venezuela. Ya no se trata de condenar al chavismo sino de hablar sobre cuándo y cómo sacar a Nicolás Maduro. Eso es lo que corresponde.

Aumenta la presión y se habla con más fuerza sobre cómo van desapareciendo las alternativas para solucionar la tragedia. Muchos entienden que solo queda la fuerza.



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