Este domingo 10 de diciembre los venezolanos vuelven a ser convocados a las urnas con un claro desequilibrio que favorece a la dictadura chavista y sin observadores internacionales que avalen el proceso.

Desde ya se prevé que el triunfo de la jornada en la que se deberá elegir a alcaldes para 335 municipios será para el oficialismo. Sin la participación de tres de los principales partidos políticos opositores (Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática) y con una fuerte desconfianza hacia el sistema electoral, la abstención podría ser la protagonista de este proceso.

Este proceso electoral, que han sido calificado de “atípico y sin entusiasmo“, se desarrollará en una sociedad sumida en la mayor crisis de su historia y con “el asfixiante control del poder bolivariano sobre el pueblo”.

Las elecciones contarán con puntos de registro del “Carnet de la Patria” que le permitirá al régimen conocer quién acudió a las urnas. El documento de identificación oficialista, que permite conocer información política detallada del portador, no solo servirá como control para los más de 16 millones de venezolanos (más de la mitad de la población) que, según el Gobierno, poseen el documento, también como medida de presión, ya que con los datos se podrían negar beneficios que se les proporciona a quienes poseen el carnet (programas sociales).

Esto, y la inasistencia de observadores internacionales, ha desatado una ola de denuncias por parte de la sociedad y la oposición. Sin embargo, con un evidente Consejo Nacional Electoral (CNE) partidista que ha sido acusado anteriormente de fraude, este tipo de desequilibrios eran inminentes.

Es importante recordar que incluso la empresa encargada de dar soporte técnico al recuento, Smartmatic, denunció el pasado mes de agosto que el CNE cometió fraude al inflar las cifras de participación en la elección el 30 de julio de la ilegítima y oficialista Asamblea Nacional Constituyente.

“El resultado obtenido en las elecciones locales no tendrá una interpretación convencional. Los pocos triunfos opositores no significan que la oposición nacional es minoría, pues se refiere en realidad a una fractura inducida y una abstención convocada por la misma oposición”, señaló el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León.

“El resultado esperado en las elecciones locales con barrida chavista no significa, para nada, que el chavismo sea mayoría en Venezuela. Solo muestra lo difícil que ha resultado para la oposición mantenerse unida frente a un adversario organizado y abusador del poder”, explicó.

La jornada cuenta con 32.000 mesas electorales en los 14.000 centros de votación que dispuso el CNE para un total de 19,7 de los 30,6 millones de venezolanos que están habilitados para votar.

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