Al decir que Fidel Castro invertía más en educación que en prisión, el ícono de Nike declara desconocer la persecución ideológica sufrida en Cuba. (Fotomontaje de PanAm Post)

Lo que hace en EE. UU. no solo con libertad sino con publicidad, en Cuba podría costarle la vida, propiedad y libertad a Colin Kaepernick, el nuevo rostro de la campaña del aniversario de la marca deportiva Nike.

Fue elegido por su campaña crítica contra los EE. UU. que le condujo a aplaudir al dictador Fidel Castro nada menos que en la ciudad de Miami, donde habita la mayor concentración de exiliados de Cuba.

Se puso una camiseta que decía “mentes afines, piensan afín” y en la que aparecía Malcolm X, figura clave de la lucha por los derechos civiles, junto a Fidel Castro.

Es decir, el deportista convertido en activista contra la discriminación y opresión institucionalizada en los EE. UU.,  ignoró por completo la discriminación y opresión sistemática sufrida por quien se atreva a disentir por el régimen socialista en Cuba.

Los mercados no tardaron en reaccionar. En un solo día bajaron las acciones de la marca deportiva Nike, a raíz de su nueva campaña con una figura polémica, “la mayor caída en un mismo día en cinco meses”, informa Bloomberg.

Reporta que “las acciones de Nike cayeron hasta 3,9 % a las 9:31 a.m. del martes en Nueva York”. Agrega que hasta el viernes pasado, las acciones habían subido un 31 % a lo largo del año. O sea, una subida constante que no solo se detuvo, sino que se revirtió.

No solo cayeron las ventas, también inició una campaña mediática donde, desde el sector conservador de la sociedad, destruyen productos de la marca, lo filman y difunden en redes sociales.

Todo a causa de elegir como rostro de la campaña a Colin Kaepernick, un mariscal de campo de fútbol americano desempleado que en la caída de su carrera emprendió una campaña donde se niega a cantar, estar de pie y ponerse la mano sobre el corazón durante el himno nacional de los EE. UU., costumbre usual antes de las competencias deportivas.

Al contrario, se arrodilla y declara hacerlo por la opresión sistemática que sufren las personas negras y de color en los EE. UU.

Inmediatamente fue increpado por un periodista deportivo, nacido en Cuba, que huyó precisamente de la opresión sistemática pero la del líder de la revolución que Kaepernick estaba promocionando con su camiseta.

El periodista, Armando Salguero, cuenta que él huyó de Cuba de niño en los primeros años de la revolución.

Su padre y madre quedaron desempleados por el mero hecho de pedir una visa y por tanto traicionar la revolución. Consiguieron para los tres. No obstante, cuenta que un guerrillero les detuvo en el camino hacia el aeropuerto y les dijo, respaldado por un fusil, que solo podían salir dos de ellos y que debían elegir en ese momento.

Es decir, pese a tener la visa y sin tener la capacidad de trabajar legalmente si se quedaban, es tan arbitrario el sistema legal en Cuba, que no tenían ante quien acudir, mucho menos reportar los excesos del hombre armado.  Finalmente huyó junto a su madre y su padre, pudo llegar a ellos tres años después.

Como la suya, hay historias innumerables. De hecho, el periodista invita a Kaepernick a conocer lo que pasa con las Damas de Blanco, mujeres negras, blancas y mulatas que sufren la opresión sistemática de un régimen que por hacer lo mismo que él, cuestionar al gobierno y negarse a participar de un acto “patriótica” y en lugar de ser estrellas de publicidades se les castiga con golpes, tortura y prisión.

Pero él insiste en que “una cosa que hizo Fidel Castro es que tienen la tasa de alfabetización más alta porque invierten más en su sistema educativo que en el sistema penitenciario, lo que no hacemos aquí a pesar de que somos completamente capaces de hacerlo”.

Lo que hace es declarar su completo desconocimiento de la criminalización de la opinión en Cuba, donde ondear la bandera de los EE. UU., considerada propaganda enemiga, conduce a un cubano a un hospital psiquiátrico, como el caso de Daniel Llorente, encerrado hace un año.

Pues, en palabras del Che Guevara “es criminal pensar como individuos”. Por tanto, pensar por fuera del mandato de la revolución se denomina trastorno psiquiátrico.

Al ser denominado criminal, si no se declara trastorno, se sentencia como delito. Así le sucedió a Yanet Padrón Naya, secretaria del Partido Libertario Cubano-José Martí, en prisión por un año, por “conducta desajustada” por señalar la misma bandera que Kaepernick que rechaza, en una foto donde deseaban un feliz día de la independencia a los amantes de la libertad en EE. UU.

Mientras Kaepernick sostiene que Fidel Castro,  invierte más en educación que prisión (alega que EE. UU. no), pasa por alto el Estado policial que a él, por mucho menos, le hubiese metido a un calabozo, un hospital psiquiátrico y —a partir de los seis meses de cautiverio— expropiaría su vivienda, “redistribuida” en términos revolucionarios, tras estar desocupada.

Eso ahora, en los años de la revolución, le deparaba el paredón fusilamiento o bien un campo de labor fozado



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