El Secretario General de la OEA, Luis Almagro perdió el respaldo de la izquierda de su país de origen, Uruguay, que defiende a Maduro. (Fotomontaje de PanAm Post)

Denunciar abiertamente el carácter totalitario del Gobierno de Maduro en Venezuela le ha costado al Secretario General de la OEA el respaldo de su país de origen. El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, declaró ante la prensa que no apoyará a Luis Almagro si se presenta a la reelección de la secretaría general.

Esto se dio a conocer luego de que Almagro visitara la frontera entre Colombia y Venezuela y declarara que “en cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, creo que no debemos descartar ninguna opción”.

Ante las declaraciones de Almagro, el régimen de Maduro no tardó en responder, anunció que lo denunciará ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por atentar contra la paz de América Latina y el Caribe.

Posteriormente lo hicieron sectores de la izquierda uruguaya. El Partido Comunista pidió desvincular a Almagro del partido de Gobierno, el Frente Amplio, y anunció que en octubre pasará una moción para su expulsión definitiva.

Además, diputados del Frente Amplio (como Gerardo Núñez) acusaron a Almagro de ser un actor al servicio de la política exterior de Estados Unidos.

Adicionalmente, la Central Única de Trabajadores PIT-CNT (Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores), mediante un comunicado, solicitado que sea destituido del cargo.

Por su parte, el presidente uruguayo dijo que no le sorprenden las declaraciones de su compatriota “porque, viendo las actitudes que ha tomado el señor Almagro a lo largo de su acción como secretario general de la OEA en este tema, ha sido coherente con lo que ha venido desarrollando”.

Asimismo, señaló que “evidentemente” el accionar del secretario general se aleja de la línea política de la coalición de izquierdas que gobierna Uruguay, el Frente Amplio (FA).

De modo que el mandatario uruguayo, representante de las coaliciones de la izquierda política, no solo no reprochó la persecución política, la represión y la destrucción de la economía por parte del régimen chavista, que ha producido un éxodo que supera los millones, sino que declaró abiertamente estar alineado con el régimen de Maduro y, por tanto, contrario a quien se le oponga.

Frente a la prensa uruguaya, Almagro aseguró que no le “preocupan” las acusaciones de sus compatriotas y exalta que quienes lo acusan de golpista son “justamente quienes defienden a la dictadura de Venezuela”.

Además, declaró que sus palabras sobre una intervención militar en Venezuela fueron “mal interpretadas” e insistió que tanto la OEA como él condenan la “ilegitimidad de cualquier acción armada que se dé en el continente o fuera de él”. Mientras, resalta que sus compatriotas de izquierda han sido y son quienes respaldan a un régimen que pasa por alto el orden republicano, como sucede en Venezuela con el chavismo.

Cabe destacar que hace pocas semanas, el día de la independencia en Uruguay, el Frente Amplio reasignó la fecha como el Día del Comité para organizar el partido; donde, en lugar de realzar a los próceres, mantuvieron el rostro de la revolución que defienden: Hugo Chávez.

Así, frente a lo sucedido, la izquierda uruguaya declara que no tiene conflicto con el autoritarismo, mientras quien esté en el poder sea su aliado político e ideológico.

A su vez, el pedido de la expulsión de Almagro, que es integrante del Frente Amplio, pone en evidencia cómo la izquierda dura en el partido cobra relevancia sobre la blanda.

Esto se evidenció en las elecciones en mayo de este año, donde la vertiente comunista del Frente Amplio confrontó a la parte gobernante.



Fuente