El popular conductor se pintó de negro para alertar sobre el alto índice de informalidad en la economía argentina, pero su análisis es incorrecto. (Youtube)

Es claro que no es “culpa” de Jorge Lanata, pero sin dudas el periodista es lo que se considera un “líder de opinión”. Luego de cada emisión de su Periodismo para Todos, emitido por Canal 13, miles de argentinos asimilan un mensaje que luego harán carne y repetirán con base en la credibilidad del periodista.

No hay que aclarar que Lanata merece el reconocimiento que tiene. Luego de una amplia trayectoria como periodista, escritor y emprendedor de medios, el conductor de PPT llegó a la cima de su carrera cuando se convirtió en el verdugo del kirchnerismo. Durante el final de mandato de Cristina Fernández, Lanata llevó a la pantalla los descomunales casos de corrupción del Gobierno, generando un gran nivel de indignación hacia las autoridades de entonces. Mauricio Macri hizo el resto, pero el actual presidente fue sin dudas beneficiado por las investigaciones periodísticas del fundador de Página 12.

El ámbito natural de influencia del periodista es lo que vulgarmente se simplifica como el público “antikirchnerista”, es decir, los votantes que jamás votarían por la exmandataria y una gran parte del electorado macrista. Este espacio, como todo grupo masivo, no tiene una formación concreta en economía y esto repercute en que el votante natural de Macri no le demande a Cambiemos reformas de fondo. Saben que algo no funciona, ven que el dolar no se detiene, comprenden que la inflación sigue en ascenso, pero no relacionan las causas con las consecuencias. Mientras no vuele todo por los aires seguirán votando al actual oficialismo.

Pero si compartimos que lo que se conoce como el “kirchnerismo” (dirigentes, votantes y militancia) fue negativo para Argentina y ese proceso nos dejó en la puerta de un colapso de niveles venezolanos, tenemos que procurar que el espacio alternativo tenga ideas superadoras. Lamentablemente, casi nunca es así y una de las principales causas es el nulo conocimiento de economía por parte de los líderes de opinión, como Lanata.

“Suponete que esa guita no se evadiera”

En la emisión de ayer del programa, el tema principal fue el mercado “en negro”. Es decir, el comercio informal no registrado.

Según la investigación presentada, respaldada en datos oficiales, el Estado argentino deja de recaudar aproximadamente USD $50.000 millones al año. Con este dato capcioso, el periodista le pregunta a su colega cuántas cosas se podrían hacer si ese dinero ingresara a las arcas del Estado. Aumentos para jubilados, kilómetros de rutas y miles de nuevos hospitales serían la contrapartida de la evasión, según los comunicadores.

El mensaje es claro y vale recordar que estamos hablando de un público no kirchnerista. Si el Estado pudiera obligar a estos agentes económicos a registrarse y pagar todos los impuestos, automáticamente aparecerían los aumentos, las rutas y los hospitales. En la jornada de hoy muchísimos argentinos reiteraron como loritos la consigna “aprendida” del talentoso periodista. Pero la información es falsa y la conclusión es contraproducente.

El problema del huevo y la gallina

Lo que los periodistas no comprenden es que el monto de la informalidad en la economía argentina no pasaría a engrosar las arcas del Estado en el mercado “legal” por una simple razón: su existencia se debe a los altos impuestos y regulaciones del Estado. Dada la inviabilidad del mercado formal surge su versión informal.

Claro que del total del monto en cuestión, algunos negocios podrían afrontar los gastos impositivos formales, pero no la mayoría. La cuenta que Lanata debería hacer es otra. En lugar de preocuparse por los impuestos que no paga el mercado informal, debería pensar en todo lo que el Estado no recauda por hacer prohibitivo y peligroso el mercado “en blanco”.

La importancia de la comunicación

Como indicamos anteriormente, Lanata no es responsable de ser un formador de opinión y no tiene la obligación de entender más de economía. Pero no podemos dejar de resaltar que su posición de influencia puede ser negativa, como ocurrió ayer, y que, inclusive, la posibilidad de pasar un mensaje positivo mediante su programa sería excepcional.

Es necesario tener comunicadores masivos que pasen un mensaje más acertado, aclarando que la informalidad no es un problema en sí, sino una consecuencia de un modelo inviable. Aunque desde un programa masivo se haya mostrado a la evasión impositiva como un problema a resolver, lo que hay que cambiar en realidad es un sistema inviable que reduce la economía formal, impide la creación de riqueza y atenta contra la creación de fuentes de trabajo.

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