Hay varias razones que explican muy bien los motivos por los que Macri no puede frenar la crisis. (Twitter)

De a poco Argentina se acerca a las presidenciales de 2019. Aunque el fantasma del kirchnerismo sigue, por ahora, dándole muchos chances de reelección a Mauricio Macri, lo cierto es que el presidente actual, lamentablemente, no cumplió con los objetivos planteados.

Puede sonar arbitrario hablar de “fracaso”, pero lo cierto es que el mismo Macri cuando estaba en la oposición y en campaña dijo que la expresidente Cristina Fernández había fracasado porque le pasaban las cosas que le ocurren hoy a él: inflación descontrolada, devaluaciones constantes, dolar en alza permanente y altos índices de desempleo.

Por estas horas se replica en redes sociales, sobre todo desde las cuentas de los militantes kirchneristas, un video de 2015 donde Macri afirmaba que terminar con la inflación era muy fácil y que el problema revelaba la incapacidad de gobernar.

¿Cambió Argentina?

Sin dudas que el país no es el mismo desde la salida del kirchnerismo. Argentina estuvo gobernada por más de una década por una organización delictiva que usó las estructuras del Estado para enriquecerse de la forma más impune, incluso para perseguir a sus opositores. Cabe destacar que aunque la actual gestión haya fracasado rotundamente en su plan económico no quita que la elección por las autoridades de hoy era totalmente necesaria y que el anterior Gobierno, que hoy critica y señala con el dedo, no tiene absolutamente nada mejor para ofrecer. Todo lo contrario.

Pero ¿cuáles son las razones por las que Macri no avanza en su gestión y que muestran la implementación de una políticas fracasadas? PanAm Post presenta los diez motivos que han llevado al Gobierno Macri a la crisis en la que hoy se encuentra.

1. El corsé de las promesas incumplibles de campaña

Si hay algo que no se le puede criticar al macrismo es su habilidad para ganar elecciones. Sin embargo, el camino elegido de propuestas imposibles en la campaña presidencial limitó mucho la capacidad de acción para medidas necesarias luego del desastre kirchnerista. La propuesta de representar “la nueva política” impide alejarse demasiado de las propuestas de campaña y estas no aportan las soluciones que el país necesita.

2. Evitar explicitar la herencia K en diciembre de 2015

Ganadas las elecciones, Cambiemos se debatió entre hacer público el desastre heredado o no dar malas noticias. Si bien se comunicó que se recibió el mando en una situación compleja, no se hizo una comunicación explícita de las ruinas que recibieron. Cuando las nuevas autoridades fueron comprendiendo las dificultades de revertir la situación, ya fue más difícil separar las responsabilidades de la situación actual.

3. Implementación del “gradualismo”

El staff de Mauricio Macri descartó la posibilidad de un plan de shock y prefirió un esquema “gradual” para salir del esquema kirchnerista. La apuesta a una reducción lenta del déficit, con ayuda de la deuda para cubrir el rojo fiscal mediante endeudamiento y un crecimiento estimado de alrededor del 3 % anual, no funcionó. La suba de tasas en Estados Unidos complicó el financiamiento, las inversiones esperadas no llegaron y Macri se encontró con una corrida cambiaria y pidiendo ayuda al Fondo Monetario Internacional.

4. Sobredimensión de la confianza para las inversiones

Macri especuló que su figura era suficiente para atraer inversiones masivas. Sin embargo, a pesar de la sólida imagen del presidente argentino en el exterior, la falta de reformas de fondo, la problemática legislación laboral y los altos impuestos hicieron que las inversiones esperadas no llegaran. Incluso hoy los mercados ya temen un regreso del populismo más rancio a partir de 2019.

5. Salida de Melconian

Una de las voces que invitaban a “la ortodoxia” en materia económica era la del titular del Banco Nación, Carlos Melconian. Con el “tacto” que merecía por ser un funcionario del oficialismo, el economista marcaba el rumbo y señalaba los errores, pero el Gobierno no soportó la más mínima crítica interna y Melconian tuvo que presentar su renuncia.

6. Conferencia Banco Central

En diciembre del año pasado, cuando la corrida cambiaria recién asomaba, se tomó una muy mala decisión. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, brindó una conferencia con los ministros del área económica y con el entonces presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Lo que buscó apagar el incendio fue todavía peor: la presentación fue leída como la pérdida total de independencia del Banco Central y la corrida sobre el peso fue cada vez peor. Finalmente, Sturzenegger tuvo que abandonar su cargo.

7. Mal uso del endeudamiento

El incremento constante de la deuda externa, que pudo haber sido utilizado para cubrir las reformas de fondo, se terminó usando para cubrir el día a día del modelo gradualista fracasado. Los recursos que, por ejemplo, se podrían utilizar para pagar las indemnizaciones del sector estatal y reducir el gasto público se terminan usando para gasto corriente y para tratar de frenar la subida del dolar todos los días.

8. Cambios en el gabinete

Con la salida de Melconian, Sturzenegger, Cabrera (producción) y Aranguren (energía) el Gobierno perdió la totalidad de las voces que se oponían a las medidas populistas como los subsidios generalizados y los controles de precios. Hoy en día Cambiemos no cuenta con una sola voz responsable en materia económica dentro del gabinete. Las nuevas llegadas como la de Dante Sica proponen un modelo de sustitución de importaciones, muy semejante al implementado por el kirchnerismo.

9. Deseos de la reelección

Sin duda Macri pudo haber tenido una gestión histórica. Al conseguir respaldo en las elecciones legislativas de 2017 el presidente pudo haber renunciado a la reelección y haber implementado todas las medidas incómodas, pero que hubiesen puesto al país en la senda del desarrollo. Lamentablemente prefirió ir por un mandato más el año próximo y evitó todas las medidas necesarias para cambiar el futuro de Argentina para bien.

10. Malas compañías

El exitoso equipo para ganar elecciones se convirtió en el equipo de Gobierno. Lo que tendría que haber sido separado en dos equipos diferentes, para distintos fines, se terminó mezclando de la peor manera. El programa de gobierno se vio mezclado con las intenciones de campaña y los resultados están a la vista. Si bien las dos tareas son fundamentales, son muy distintas.



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