Son testimonios, pruebas y acusaciones que se juntan para jamás dejar en paz al dictador. (Prensa presidencial)

Venezuela. Un narcoestado, un régimen mafioso o criminal, que también ha saqueado al país. Son demasiadas las denuncias que penden sobre la cúpula que desde 1998 gobierna el país. Y Maduro, quien asumió el poder en 2013, se halla en el centro de muchas tramas.

Varios los casos que lo empañan más a él. Que Le garantizan una visita a la prisión. Y, afortunadamente, que ya se discuten. Y están ahí, a la vista de todos; para que nadie tenga la vergüenza de negarlos.

Son los casos que, una vez restituida la democracia, lograrán la condena del dictador venezolano. De los que no puede huir.

Odebrecht: 

Nicolás Maduro recibió sobornos de la polémica constructora brasileña, Odebrecht. Quien más se ha enfocado en lograr que este acto de corrupción se convierta en la estocada que acabe con Maduro, es la legítima fiscal de Venezuela, Luisa Ortega Díaz.

Según Ortega Díaz, Maduro recibió USD $35 millones a cambio de contratos en el país. En febrero de este año, la fiscal introdujo una solicitud de antejuicio de mérito ante el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, contra el dictador. En ese momento, Ortega Díaz aseguró que Nicolás Maduro había cometido los delitos de “corrupción y deslegitimación de capitales”.

“De la investigación se pudo constatar que en el 2012 la campaña del presidente Hugo Chávez la pagó Odebrecht y que quien recibió el dinero era Nicolás Maduro, en esa oportunidad canciller de Venezuela”, dijo en una rueda de prensa desde Colombia.

Asimismo, en febrero de este año el diario El Nuevo Herald reveló que, pese a que Nicolás Maduro recibió durante el año 2013 USD $35 millones, el entonces candidato presidencial había solicitado USD $50 millones para su campaña, a cambio de favores.

“Ortega, quien salió del país con muchos de los documentos respaldando los casos de corrupción abiertos contra el chavismo, dijo que la información brindada por las investigaciones en Brasil muestra que Odebrecht pagó decenas de millones en dólares en sobornos para seguir a cargo de las monumentales obras que obtuvo bajo los Gobiernos del fallecido presidente Hugo Chávez y Maduro”, se lee en El Nuevo Herald.

Por su relación con la polémica constructora brasileña, que ha contaminado a varios Gobiernos de la región, la fiscal y los magistrados en el exilio están impulsando un juicio contra Nicolás Maduro. Ya, a raíz de este proceso, han solicitado que Maduro sea separado del cargo y, en consecuencia, detenido.

Por otra parte, en marzo de este año El Nuevo Herald también publicó una nota en la que revela que “Nicolás Maduro habría ordenado pagos extraordinarios de hasta USD $4.000 millones para Odebrecht en 2013 en respuesta a aportes de la constructora brasileña a su campaña electoral”.

Lavado de dólares de PDVSA:

Fue la última trama que se destapó. La semana pasada, una fiscalía federal de Estados Unidos acusó en Miami a un grupo de venezolanos y extranjeros por, presuntamente, lavar dinero ilícito, proveniente de PDVSA, en el sur de la Florida.

Se trataría de una red de corrupción y lavado de dinero, que estaba vinculada a PDVSA y se favorecía del régimen cambiario que impera en Venezuela. El día que se difundió la información, el nombre más relevante fue el de Francisco Convit Guruceaga, un empresario venezolano, accionista de la polémica constructora Derwick Associates.

No obstante, a los dos días fuentes cercanas al caso revelaron al Miami Herald que, de hecho, Nicolás Maduro se hallaba en el centro de la investigación.

Los hijastros del dictador “recibieron USD $200 millones en dinero sucio y el magnate venezolano, Raúl Gorrín recibió otros USD $78 millones”, según señalaron las fuentes.

“Maduro es el individuo identificado como ‘Funcionario Venezolano 2’ en la acusación presentada el miércoles en la Corte Federal de Miami, que delinea una conspiración para lavar USD $1.200 millones malversados a las arcas de la estatal Petróleos de Venezuela”, se lee en El Nuevo Herald.

Es un caso que involucra directamente al dictador venezolano con un hecho punible en Estados Unidos. Se trataría del desfalco de la estatal petrolera PDVSA, la empresa venezolana que representa los principales ingresos al país.

«Narcosobrinos» y hangar presidencial:

En noviembre de 2015 los sobrinos de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, fueron detenidos en Haití. Efraín Campo Flores y Francisco Flores de Freitas transportaban 800 kilos de cocaína y pretendían ingresar el cargamento a Estados Unidos.

El proceso duró varios meses. Al final, la sentencia se dio en diciembre de 2017 en Nueva York. Ambos fueron declarados culpables y condenados a 18 meses de prisión y a una multa de USD $50 mil.

Sin embargo, lo relevante del caso es que toda la familia presidencial sale embarrada. Incluso, el jerarca, Nicolás Maduro. Según publicó el diario El Comercio, citando a El Nacional, en noviembre de 2016, “los «narcosobrinos’ de la primera dama de Venezuela usaron el hangar presidencial, en el aeropuerto internacional de Maiquetía, en Caracas, para sacar cargamentos de droga hacia Estados Unidos, con escala en países centroamericanos”.

Violaciones de Derechos Humanos: 

Quizá los casos más sensibles son los relacionados con violaciones de derechos humanos. Y estos son incontables. De todos, Nicolás Maduro es el principal responsable.

Durante 2014, la represión a las manifestaciones en Venezuela derivó en la muerte de 43 individuos. Luego, en 2017, otra entusiasta ola de protestas dejó un saldo de 157 muertos. En ambas, la violencia, por parte del Estado, fue desmedida. Al sumar el costo de ambos procesos, las cifras son inquietantes: más de quince mil heridos, más de seis mil detenidos e incalculables casos de torturas, hostigamientos y abuso de autoridad.

(Un importante informe presentado por expertos en la Organización de Estados Americanos, y que acerca a Nicolás Maduro a la Corte Penal Internacional, sirve como prueba extensa de las violaciones, golpes y descargas eléctricas que han sufrido los disidentes políticos en Venezuela)

Casos como la ejecución de Óscar Pérez y su grupo de rebeldes, o la existencia de un centro de torturas en la sede de la policía política SEBIN, sirven como ejemplo del carácter delincuencial y bárbaro del régimen de Nicolás Maduro.

Son testimonios, pruebas y acusaciones que se juntan para jamás dejar en paz al dictador. Para convertirse en perseguidores eternos de él, hasta garantizar que sus noches las pase tras las rejas.

Las imágenes de los asesinados y de los torturados, más los groseros actos de corrupción, son algunas de las realidades que garantizarán que el futuro de Nicolás Maduro esté en los calabozos.



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