“El dialogo sin demostraciones de buena fe, no será un diálogo eficaz”; así lo afirmó a PanAm Post el magistrado venezolano en el exilio Gabriel Calleja en relación con las negociaciones que iniciarán esta semana tanto el chavismo como la oposición venezolana.

Calleja, quien es perseguido político de la dictadura de Nicolás Maduro, dijo que el legítimo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el exilio no puede emitir una sentencia sobre el tema; pero criticó el modo en que se está llevando a cabo el cuarto intento de diálogo.

“Nosotros no nos podemos pronunciar sobre las reuniones que se están haciendo porque nosotros como TSJ no somos actores políticos, somos magistrados del TSJ, lo que sí podemos decir es que creemos en el diálogo sincero, transparente y que no sea excluyente”; señaló.

“Nosotros creemos en el diálogo como la herramienta para dirimir controversias, pero no creemos en un diálogo que no represente a la mayoría de los venezolanos”.

Calleja consideró que antes de iniciar las conversaciones, la oposición venezolana debió exigir acciones que demuestren “buena fe”; y consideró que la Mesa de la Unidad Democrática debió cumplir primero con el mandato que dio la población en el plebiscito opositor: exigir la anulación de la ilegítima Constituyente, y renovar los Poderes Públicos.

¿Como venezolano en el exilio cuál es su posición sobre el diálogo?

Como venezolano y como perseguido político, no puedo creer en un diálogo que no tome en cuenta las decisiones de la mayoría de los venezolanos; con uno que ignora todas las exigencias que se hicieron.

Es un diálogo que no toma en cuenta lo que exigió la población acerca del nombramiento de nuevos Poderes, no reconoce la validez y legitimidad de la Asamblea Nacional, se condiciona la necesidad de abrir un canal humanitario, y no se habla de la liberación de todos los presos políticos.

¿Para usted cuáles deben ser las condiciones para iniciar un diálogo verdadero?

Mira, para abrir un canal humanitario no se necesita dialogar, para que el diálogo sea verdadero el gobierno lo primero que tiene que hacer es permitir el acceso a alimentos y medicamentos; una acción que demuestre buena voluntad.

Para que se de un verdadero diálogo lo primero que se necesita es abrir un canal humanitario, no puede ser una condición a cambio de otra cosa porque es una necesidad que existe en Venezuela. Se debe exigir antes un acto de buena voluntad y una acción concreta por parte del gobierno.

Ni la oposición ni el gobierno pueden incluir en la agenda un canal humanitario cuando se trata de una medida urgente que el gobierno tiene que acatar, tiene que permitir que los organismos internacionales, gobiernos e interesados puedan enviar comida y medicamentos libremente a Venezuela.

Para eso no se necesita diálogo, el régimen lo que debe hacer es ordenar a las fuerzas políticas, militares, de aduana, todos, que permitan que las medicinas y comida lleguen lo antes posible a todos los venezolanos.

¿Qué sí debería estar adentro de la agenda de diálogo?

Se debería dialogar el cese de la persecución, las medidas que se deben tomar para evitar el éxodo de los venezolanos, se debería dialogar las medidas económicas para reactivar el país, las medidas para reactivar el aparato productivo y cómo acabar con la inflación.

No puede ser que para una mesa de diálogo se condicione la libertad de los presos políticos a cambio de otras cosas, usted no puede llegar y decir, nosotros vamos a liberar a los presos políticos a cambio de un cronograma electoral, eso es  innegociable.

Aquí hay decisiones que se deben tomar previamente para crear condiciones de diálogo. No puede ser que los problemas que aquejan al país, y los detenidos de consciencia sean parte de las negociaciones.

¿Qué considera usted que estarían buscando los actores políticos en el diálogo?

Los políticos tienen su agenda y yo no puedo llegar a deducir cuál puede ser la intención, como venezolano tengo que creer que hay buenas intenciones.

Tengo que creer que las intenciones primero deberían ser resolver los problemas del país; pero con base en el resto de los intentos de diálogo, una cosa es lo que se dice y otra la que se hace.

Lo que se ha dado en todos estos años, después de cada reunión de diálogo es que no hay intenciones de cambio, avances, ni evolución. Lo que se observa es retroceso, involución, y más deterioro.

Todos los diálogos que se ha instaurado en cada crisis, todas las mesas con representación del sector, público, privado, trabajadores, de la iglesia; todas esas mesas lo que han demostrado es que luego hay más retroceso y deterioro. Hay que hacer las cosas de manera diferente para obtener diferentes resultados.

El diálogo sin demostraciones de buena fe, no será un diálogo eficaz, todas las experiencias de diálogo han fracasado porque no existen demostraciones previas de buena voluntad.

¿Cree usted en una salida electoral en Venezuela?

Siempre, la soberanía se ejerce a través del voto, pero hay que entender que no solo votando se ejerce la democracia porque el voto solo no es democracia; eso lo hemos visto en Venezuela con experiencias muy lamentables con respecto al manejo de los procesos electorales.

Pero siempre hay que creer en el voto como el instrumento fundamental para designar a los representantes de los Poderes Públicos.

La salida electoral siempre tiene que ser una prioridad, pero en condiciones de transparencia, igualdad y legalidad. Mientras no existan las condiciones para ejercer libremente el voto, lamentablemente la salida electoral se va a convertir en frustración.

¿Si durante el diálogo no se logran las condiciones electorales, cuál sería el modo para salir de la dictadura en Venezuela?

La salida electoral siempre tiene que ser una prioridad, pero también el acompañamiento de la comunidad internacional y la denuncia constante.

Hoy en día la comunidad internacional tiene un papel muy importante porque los problemas de los venezolanos se están convirtiendo en un problema para el resto de los países del mundo.

Esta crisis no solo se resuelve con el empeño de denuncia de los venezolanos, sino también con la ayuda de los organismos internacionales.

PANAMPOST