“Nosotros responsabilizamos al Gobierno porque son sus fuerzas policiales y parapoliciales las que, con una orden de la Presidencia, mantienen la violencia en el país”. (Fotomontaje PanAm Post)

A medida que pasan los días en Nicaragua, la crisis se agudiza. Los espeluznantes números de afectados por la desmedida represión del régimen no paran de crecer y, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), ya se han contabilizado 215 muertos, más de un millar de heridos y 72 personas privadas de su libertad injustamente.

“Hemos llegado a una práctica ilegal que ya es común. Esto es selección, persecución y eliminación del ciudadano que ejerce su derecho de protestar cívicamente”, denunció Álvaro Leiva, director de la ANPDH.

Leiva aseguró que la mayoría de los denuncias son contra paramilitares (civiles armados y encapuchados)  que parecen contar con la protección de la dictadura de Daniel Ortega.

“Nosotros responsabilizamos al Gobierno porque son sus fuerzas policiales y parapoliciales las que, con una orden de la Presidencia, mantienen la violencia en el país, y ninguno de los civiles han muerto con un arma en la mano”, comentó el asesor legal del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión.

Detenidos sin acusación formal

Leiva informó que la mayoría de las personas detenidas en Nicaragua pasan más de 48 horas en prisión y sin ninguna acusación formal.

“El delito en Nicaragua es ser joven y defender a tu patria”, dicen muchos de los carteles que se han dejado a las afueras de las prisiones.

Braulio Abarca, abogado del Cenidh, denunció que una vez los ciudadanos son detenidos, son sometidos a torturas por parte de la Policía Nacional.

En un solo día se han recibido hasta 28 “denuncias de detenciones ilegales, con golpes, con tratos crueles, inhumanos y degradantes, y con signos claros de tortura perpetrados por la Policía Nacional”, aseguró Abarca.

Masaya prepara autogobierno

La ciudad de Masaya, que fue la cuna de la rebelión contra Ortega, anunció que no reconocen al “alcalde asesino (Orlando) Noguera”, razón por la que preparan una junta de Gobierno para conformar uno nuevo de la ciudad.

“Ya no tenemos policías que nos protejan, ya no nos representa un alcalde que pueda resolver las necesidades de la ciudad, así que el pueblo respalda nuestra propuesta, debemos ser autónomos”, dijo Cristian Fajardo, integrante de la Resistencia Cívica de Masaya.

Esta ciudad de 100.000 habitantes es uno de los lugares que más ha sufrido represión, por lo que sus ciudadanos ha optado por cerrar las vías para evitar la movilización de policías y grupos paramilitares.

“Cuantas más ciudades estemos atrincheradas, más rápido caerá el Gobierno, así que le hacemos un llamado a toda Nicaragua a que levantes sus ‘tranques’ (bloqueos), que son nuestra garantía de supervivencia y la única herramienta para botar (sacar) pacíficamente a Ortega. Nosotros no queremos la guerra”, aseguró  Fajardo.

Por su parte, el secretario de la ANPDH resaltó que haber perdido a las ciudades de Masya y Monimbó “que son el corazón de Nicaragua” debe ser  “desmoralizador” para Ortega. “Para el ser humano perder el corazón significa la muerte, lo mismo para el Gobierno”, dijo.

 



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