Como varios organismos lo habían advertido, el 2017 se ha convertido en el año más violento de la historia reciente de México y es que según fuentes oficiales, el total de homicidios registrados es el más alto desde que se comenzó  el seguimiento de dicha cifra.

Y es que en los primeros 11 meses del presente año se abrieron 23.101 carpetas de investigación, lo cual supera las 22.409 que se registraron en el 2011, que hasta el momento había sido el período de tiempo con más violencia adjudicada a la guerra contra las drogas emprendida por el expresidente Felipe Calderón.

Hasta el momento se han registrado 37.527 homicidios según lo informado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) de México, detallando que de estos, 23.101 fueron homicidios dolosos mientras que 14.426 habrían sido culposos, según lo indicado por el medio Hispan TV.

Por su parte, el medio inglés BBC en su apartado latinoamericano, indica que según algunos habitantes de Chiapas, una de las regiones más violentas del país azteca, los grupos criminales ya habrían superado a las autoridades: “Los soldados tienen aquí varios años y de todos modos a diario matan y secuestran a la gente”, indicó uno de los vecinos de ese estado.

En esa región del territorio mexicano, en donde los homicidios ya ascienden a 230 de enero a noviembre, las bandas criminales más letales son Los Rojos y Los Ardillos, los cuales se encuentran en una permanente disputa por el territorio lo que ha implantado el terror y violencia en ese estado norteño de México.

Sin embargo, la violencia no siempre registró estos niveles alarmantes durante la administración de Peña Nieto que culminará a mediados del 2018, ya que en los primeros años registró una reducción importante, pero una aparente estrategia que no atiende todas las aristas de la delincuencia, fue rebasada por la criminalidad.

Francisco Rivas, presidente del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, indica que el gobierno de México ha “carecido de una política de Estado que ataque otros fenómenos que permiten a los grupos seguir rotando de líderes sin problema”, además señala que no hay datos certeros de que se esté dando un “combate efectivo” a los “recursos de los delincuentes” por lo cual no hay enfoque en el “debilitamiento de su estructura financiera”.

A la vez que se dan a conocer estas cifras, el presidente Peña Nieto promulgó la polémica Ley de Seguridad Interior, que aunque ya entró en vigencia, se espera que la Suprema Corte de la Nación defina su constitucionalidad, misma que ha sido cuestionada por organismos nacionales e internacionales.

Al respecto, Raúl Benítez Manaut del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que “la policía no puede contener al crimen organizado con sus propias fuerzas, los ha rebasado en tamaño y entonces entra el Ejército”, además indica que lo que se necesita es que los militares realicen “operaciones conjuntas” con los elementos policiales, y así estos puedan eventualmente “sustituir a los soldados”.

Por otro lado, la impunidad que impera en el país azteca da pie a la proliferación de la violencia, por lo que “las redes que permiten delinquir se mantienen vivas” dice Benítez Manaut a la BBC.

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