El Gobierno asegura que el microtráfico se está escudando en esas pequeñas cantidades para convertir a Colombia en un país consumidor. (Fotomontaje PanAm Post)

El anuncio del presidente Iván Duque sobre un decreto que le permitirá a la Policía Nacional decomisar todas las dosis de sustancias psicoactivas sin importar cantidad y tipo ha prendido las alarmas de los usuarios de drogas en el país.

Así como lo prometió en campaña, una de sus banderas es la guerra contra las drogas, que en Colombia se ha consolidado a través del masivo expendio dominado a gran escala por grupos insurgentes y de crimen organizado.

A este llamado se le ha sumado la ministra de Justicia, Gloria María Borrego, quien afirma que el decreto pretende salvaguardar de “una amenaza” latente a la familia colombiana, pues aseguran que el microtráfico se está escudando en esas pequeñas cantidades para convertir a Colombia en un país consumidor. Ha explicado también que este decreto no es la única medida del Gobierno contra el microtráfico.

“El decreto de decomiso de drogas es tan solo una de las medidas que se deben aplicar. Estamos consolidando una estrategia integral que incluye distintas medidas, pasando por la atención de salud, la prevención y la persecución a los jíbaros”, explicó la ministra.

Actualmente, la lucha contra las drogas se debate entre prohibir y legalizar el consumo de estupefacientes para combatir el flagelo del narcotráfico que tanto ha golpeado al país. Sin embargo, los prohibicionistas ven como un “adefesio” jurídico la sentencia de la Corte Constitucional de 1994 que reconoció el consumo de marihuana como parte integrante del libre desarrollo de la personalidad.

Sumado a la tesis de la dosis de aprovisionamiento que ha generado mayor confusión, un amplio sector pide que se derogue este concepto que permite al usuario un porte fraccionado de consumo en el tiempo que excede la dosis mínima. 

La propuesta que ha sido aplaudida en los sectores más conservadores de la sociedad parece no lograr su objetivo, que es detener el consumo en jóvenes y arrebatar el control de las calles a los “jíbaros” “dealers” que están posicionados en el mercado de drogas.

Los expertos han señalado que el decreto plantea un retroceso en la discusión de política criminal y salud pública que se venía dando con relación al consumo y porte de drogas.

Por esto PanAm Post habló con Andrés Macias Tolosa, PhD en estudios de paz y conflicto sobre la política del presidente Duque para enfrentar el consumo de drogas. 

El experto considera que la medida se basa más en materia de la lucha contra el narcotráfico y, específicamente, contra el microtráfico, pero no es una medida que pueda reducir ni el microtráfico ni el consumo. 

“Su principal resultado puede ser que el Gobierno pueda demostrar que está haciendo algo, que está actuando, pero que el Estado actúe no siempre quiere decir que actúe bien o que actúe eficazmente. No parece ser una medida de política pública basada en evidencia; es una medida de índole prohibicionista y estudios en la materia han demostrado que el prohibicionismo no es la solución”. 

Asegura que ante la prohibición el fenómeno del microtráfico se traslada, se dispersa o se transforma, pero no se elimina. A su juicio, esta decisión ha generado dos grandes retos:

“Primero, puede entrar en controversia con la Corte Constitucional, la cual ha manifestado la importancia de la dosis mínima como parte del libre desarrollo de la personalidad y, además, aún hay una compleja interpretación sobre la dosis de aprovisionamiento (¿qué pasaría cuando una persona lleve dos dosis mínimas? ¿El decreto acaba con esa noción de dosis de aprovisionamiento?)”

En segundo lugar, el experto afirmó que “la implementación del decreto aún no es clara, ya que hay muchos detalles a tener en cuenta, por poner un solo ejemplo, ¿cómo demostrar que una persona tiene una condición de enfermo (si es enfermo, no se puede destruir la mercancía incautada): mostrar un dictamen médico, cargar o mostrar algún testimonio de un familiar, esperar a que el familiar llegue, etc?; todo eso le quita tiempo a los efectivos de policía y no soluciona el problema”.

Para hacer frente a los eslabones de la cadena de narcotráfico sugiere que la política de drogas no debe enfocarse en el consumidor sino fortalecer medidas de prevención. 

“Combatir al expendedor final ayuda, pero no es más que paños de agua tibia. Es necesario focalizar las iniciativas gubernamentales en luchar contra la producción (incluyendo los insumos químicos que hacen parte del proceso de fabricación) y la distribución inicial, donde se transporten grandes cantidades de mercancía dirigidas a los pequeños expendedores”.



Fuente