“Es impresionante que a medida que pasa el tiempo la violencia en vez de disminuir, ha empeorado. Solo entre el 1 y 14 de julio; es decir, en dos semanas, han habido 74 muertos”. (Twitter)

Este miércoles 18 de julio, se reune el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en una sesión extraordinaria, para debatir sobre una resolución que condenaría la violencia en Nicaragua y exhortaría al régimen a implementar las recomendaciones de la Misión de Acompañamiento Electoral del organismo americano.

La resolución que incluye el adelanto de las elecciones presidenciales y una reforma del proceso electoral fue presentada por Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y Perú, y se espera que México, Brasil, Paraguay, Uruguay y Ecuador apoyen el texto.

El documento actual, que puede no ser definitivo, también pide al régimen el desmantelamiento de los grupos paramilitares que han atacado a la población y el “cese inmediato” de la violencia.

¿Qué se ha logrado en la OEA con las reuniones sobre Nicaragua?

Esta es la cuarta sesión en la que se discute la crisis de Nicaragua. En la primera (el 5 de junio) los países miembros de la OEA aprobaron una “Declaración al Pueblo de Nicaragua” condenando los hechos violentos que ocurrían en el país. Sin embargo, para ese entonces aún no se mencionaban a los responsables de estos actos.

El pasado 22 de junio la OEA volvió a discutir la situación que atraviesa el país centroamericano, esta vez junto con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la cual presentó el informe final de la investigación que realizó en el país. En este documento el señaló al Gobierno de Daniel Ortega como responsable de las graves violaciones a los derechos humanos.

El pasado 11 de julio el Consejo Permanente del organismo internacional volvió a realizar una sesión para evaluar un nuevo informe de la CIDH relacionado con el trabajo del Mecanismo de Seguimiento de Nicaragua (Meseni) y del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

En la última sesión el secretaro genereral de la OEA, Luis Almagro, urgió respuestas a Ortega y afirmó que es esencial “trasladar el conflicto de las armas a las urnas”.

Desde entonces, la cifra de heridos (más de 2.000), desaparecidos (261) y fallecidos (368) ha aumentado. Según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) el número promedio de personas muertas por día es de cuatro.

“Las últimas dos semanas han sido particularmente violentas donde los grupos parapoliciales están utilizando armas de alto calibre contra la población civil”, opinó al El Nuevo Diario el director ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona.

“Es impresionante que a medida que pasa el tiempo la violencia en vez de disminuir, ha empeorado. Solo entre el 1 y 14 de julio; es decir, en dos semanas, han habido 74 muertos”, agregó por su parte la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.

 



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