El carnet de la patria es solo un instrumento totalitario de opresión. (Twitter)

Es la última propuesta de algunos personajes de la “oposición venezolana”. Atrevida, peligrosa y abyecta. Es sugerir que la sumisión puede pasar por rebeldía.

“Me parece gran idea que todos saquemos el fulano carnet de la patria y con él en la mano armemos la gran protesta. Le machorrearíamos el proyecto al PSUV. Díganme si estoy equivocado”, escribió en su cuenta de Twitter el periodista, vinculado a algunos partidos de la Mesa de la Unidad Democrática, Rafael Poleo.

También, la periodista Ana Julia Jatar sugirió: “Con respecto al dilema ético que supone el carnet de la patria, Gene Sharp, el genio de la resistencia pacífica nos recomendaría hoy que apostemos al colapso del Gobierno y vayamos a la ‘sobrecarga de las instalaciones’”.

“Convirtamos un acto indigno en un acto de rebelión: sácate el carnet de la patria y colapsa el sistema. ¡Vamos!”, agregó.

El profesor de Derecho, articulista y visiting fellow en Harvard, José Ignacio Hernández, hizo la misma propuesta: “”Frente al carnet de la patria hay que diseñar una estrategia inteligente. No sacarse ese carnet como protesta podría no ser tan eficiente como solicitar ese carnet como mecanismo de protesta —vista la incapacidad para atender todas las solicitudes—”.

También el actor Héctor Manrique, dijo: “Vuelvo e insisto: la mejor forma de lograr que el carnet de la vergüenza deje de dar vergüenza, es que todos los venezolanos se lo saquen y lo usemos como mecanismo de presión y evitemos que lo sigan usando como mecanismo de coartación”.

Por último, la periodista Mari Montes, publicó: “Si mi forma de exigir mis derechos es sacando ese carnet, me lo saco, porque en tiranía todo lo que sea defender mis derechos es una rebeldía”.

El tuit de Ana Julia Jatar tuvo seiscientos retuits y casi doscientas respuestas; el de Rafael Poleo solo 8o retuits y más de trescientas respuestas; el de Héctor Manrique, dos mil quinientos retuits y mil quinientas respuestas; y el de Mari Montes, un poco más de novecientos retuits y mil trescientas respuestas. La mayoría de las respuestas son de gente indignada con la desconcertante respuesta.

Hay quienes apoyan ceder a la indignidad. Los que creen que bajar la cabeza puede servir como una muestra de desobediencia. Los que no entienden que el carnet de la patria es solo un instrumento totalitario de opresión; herramienta de la dictadura para someter a la sociedad a cambio de dádivas. Para lograr el control de quienes lo necesitan. Para impedir indocilidades.

A Héctor Manrique la reconocida artista Kira, le dijo: “Me da un asco enorme”. Al abogado José Ignacio Hernández el profesor Miguel Fontán le respondió: “Si Étienne de La Boétie reescribiera la obra Discurso sobre la servidumbre voluntaria, seguro tomaría este tuit como ejemplo. ¿Qué clase de lucha por la libertad se hace colocándose uno mismo los grilletes de la dominación?”. “Dile a quienes estén en el exterior que respalden esa idea y que no tienen medidas privativas de libertad que vengan a Venezuela a intentar sacarse el carnet de la patria. Luego me avisan dónde y cómo les fue y quizá me convencen”, dijo al periodista Rafael Poleo el profesor universitario y abogado, José González.

También, a Ana Julia Jatar, el analista político, articulista y profesor universitario, Víctor Maldonado, le dijo: “Eso que planteas es absolutamente patético. Los que vivimos no queremos sentir la bota que aplasta nuestra dignidad y nos coloca en condición de servidumbre. Ese sistema no va a colapsar porque todos cedamos. Colapsará porque todos lo repudiamos. No es juego“.

A propósito de la polémica, varios alzaron su voz en contra de la mansa propuesta. El dirigente del partido Vente Venezuela y vicepresidente de la International Federation of Liberal Youth, Pedro Urruchurtu, dijo: “Entonces ahora lo insurreccional es bajarle la cabeza al régimen y sacarnos todos el carnet de la patria. Así empieza a crearse una matriz de opinión que vuelve a un país cómplice de su propia miseria”.

“No critico a quienes por miedo sacar el infame carnet de la patria, son situaciones bien complejas y rudas. A quienes obligan e invitan a sacarlo me inducen al vómito. Algunos por abusar de poder y otros por irradiar su cobardía se convirtieron en unos torturadores más del PSUV”, dijo sobre la discusión el activista Julio Jiménez Gedler.

“Aquellos que vieron despedir a sus compañeros de trabajo por razones políticas y callaron. Quien vio expropiar e intervenir comercios y aprovechó las ‘ofertas’. Esos que no reclaman ni en las colas infinitas que hacen. Esos, corran a sacar el carnet de la patria por los bonos miserables”, dijo al respecto el curador y expresidente del Museo de Ciencias, Sergio Antillano.

El escritor Luis Yslas, también comentó: “Una cosa es tener que sacarse el carnet de la patria por necesidad y otra por sumisión. Ambas, en todo caso, son comprensibles. Pero sacarse el carnet para rebelarse contra la dictadura es inexplicable, por decir lo menos”.

También algunos dirigentes políticos reaccionaron. El miembro del partido La Causa R, y reconocido líder opositor, Andrés Velásquez, dijo: “La conseja de sácate el carnet de la infamia, no es ningún camino de lucha. Si seguir la corriente al dictador fuera el camino, sería muy sencillo superar la tiranía. La solución está en la sustitución del modelo”.

Es conveniente señalar que la discusión inició —es decir, que estos comunicadores, artistas y opinadores plantearon la propuesta— justo después de que se revelara que un dirigente del partido Primero Justicia se sacó el carnet de la patria.

Por último, con respecto a quienes sugieren que si todos los venezolanos exigen el carnet de la patria, el sistema colapsaría, es esencial la opinión del profesor y abogado José González: “Invitan a sacarse el carnet de la patria para colapsar el sistema. Hablan de lo que no conocen. El carnet de la patria no se saca en el Concresa [centro comercial]. El Gobierno administra quiénes lo obtienen. ¿Colapsó el SAIME por solicitud de pasaportes? No. Solo se generó corrupción para obtenerlo”.

A propósito, también, un artículo sobre el carnet de la patria y cómo es un instrumento totalitario de opresión, cuya sugerencia generar el mayor rechazo: «Sobre la sumisión voluntaria: de carnets y desnudos»



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