“A nuestros fieles les pido permanecer resguardados en sus hogares para evitar confrontación y derramamiento de sangre” (Fotomontaje de PanAm Post)

No deja de sorprender la crueldad con la que se reprime al pueblo nicaragüense. Este jueves 21 de junio, el nuevo blanco de ataques por parte de las fuerzas policiales y paramilitares es la ciudadad colonial de Granada.

Según denunció el obispo Jorge Solórzano la invasión llegó a penas unas horas después de que se perpetró el ataque armado en la vecina ciudad de Masaya, y desde entonces las alertas y las denuncias por redes sociales no han cesado.

“A nuestros fieles les pido permanecer resguardados en sus hogares para evitar confrontación y derramamiento de sangre”, pidió el religioso; sin embargo el gobierno ya está asechando.

Varios vehículos repletos de antimotines y paramilitares encapuchados fueron vistos circulando por la ciudad con fusiles de guerra, listos para amedrentar a la población.

Asimismo, llegaron con palas mecánicas para levantar los bloqueos viales que había levantado la oposición con la intención de evitar la movilización de las fuerzas de choque y así protegerse.

Los mercados y establecimientos comerciales de la localidad han decidido cerrar sus puertas y hasta los colegios han optado por evacuar a sus estudiantes a la brevedad posible ante la amenaza que representa la presencia de los paramailitares.

“Hay mucho nerviosismo, lo único que tenemos que hacer es refugiarnos en nuestras casas y no salir a exponernos, ellos andan para asesinarnos”, dijo con nerviosismo a El Nuevo Diario, la ciudadana María del Carmen Solano.

Cabe recordar que en Masaya sucedió una invasión similar en la que civiles armados y encapuchados llegaron a la ciudad quitándo bloqueos y reprimiendo a los manifestantes.

El ataque dejó al menos seis muertos contabilizados y decenas de heridos. Los fallecidos en el enfrentamiento del pasado martes se sumaron a los más de 200 muertos que ya se han registrado en el marco de las protestas antigubernamentales que llevan dos meses en el país sin encontras aún aparente solución.

El pueblo sigue aclamando por justicia y democratización; sin embargo, su gobierno solo ha optado por radicalizar la represión.



Fuente