Esta campaña dejó claro “la necesidad de construir una alternativa que sea verdaderamente de libre mercado, de derecha, liberal, algo distinto a la social democracia que representan los candidatos presidenciales actuales” (MM)

El próximo domingo 1 de julio, México acudirá a las urnas para una elección histórica en la que las cartas parecen estar echadas. El candidato izquierdista, a la presidencia, Andres Manuel López Obrador (AMLO) lidera las encuestas, y las oportunidades para el resto de los aspirantes parecen haberse agotado.

Sin embargo, es importante entender cómo se desarrolló esta campaña y qué ha llevado a los candidatos a tener la intención de voto que reflejan las encuestas.

Cabe recordar que según el último sondeo publicado por el diario Reforma, López Obrador acapara la preferencia de los electores con un 51% en intención de voto, seguido por el conservador Ricardo Anaya con 27%, en tercer lugar se ubica el oficialista José Antonio Meade con 19% y, por último,  el aspirante independiente Jaime Rodríguez “el Bronco”  con un escaso 3%.

Para analizar cómo se desarrolló esta campaña y cuáles son las lecciones aprendidas en el proceso, PanAm Post consultó con el analista y profesor universitario, Gerardo Garibay, quien destacó que a diferencia de otros años esta campaña política se caracterizó por las pocas expectativas que se generaron.

“Fue una campaña climática con muchas restricciones jurídicas sobre lo que se podía hacer en términos de gastos, del alcance de la publicidad, de eventos… eso provocó la desilusión de la mayoría de los ciudadanos de a pie” dijo.

De acuerdo al experto, los pequeños y escasos eventos que se realizaron a lo largo de la campaña presidencial no permitieron que los ciudadanos que no están relaciondos de forma directa con un partido político, se involucraran más en el proceso.

“Sensación de inercia dominada por AMLO”

Según comentó Garibay, también editor de Wellington.mx, columnista en diversos medios y autor de los libros Sin medias tintas y López, Carter, Reagan, toda la campaña estuvo “impregnada de una especie de inercia dominada por López Obrador en el sentido en que controló tanto el mensaje, como la agenda de la elección”.

Para el experto, el resto de los contrincantes se limitaron a posicionarse en contra de AMLO sin dar razones suficientes por las que habría que votar por ellos, lo que limitó las posibilidades de crecimiento en intención de voto.

Eventos relevantes de la campaña

Aunque no hubo ningún evento que realmente tuviese una fuerte influencia en los electores, Garibay señaló lo que a su juicio fueron más relevantes durante toda la campaña presidencial empezando por el abandono de Margarita Zavala del Partido de Avanzada Nacional (PAN) y su lanzamiento como candidata independiente.

Otro fuerte elemento fue el  “gran” inicio de campaña que tuvo Meade con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que lo ubicaba  como un fuerte competidor capaz de medirse con López Obrador.

Para el analista, un evento importante fue el segundo debate presidencial, porque aunque aclara que todos tuvieron una influencia “prácticamente nula”, en el segundo encuentro AMLO “tuvo quizás la pincelada más genial de la campaña al decirle a Ricardo Anaya Ricky Riquín canallín”, que aunque es algo “aparentemente sencillo”, funcionó como un juego de persuación “muy bien hecho, que se ancló en el diálogo cotidiando del resto de la elección y que además jugaba con los prejuicios  y las narrativas preestablecidas de la gente sobre Ricardo Anaya “.

Aunque no fue un evento, el “giro de Anaya de criticar a Enrique Peña Nieto” y las denuncias de lavado de dinero en su contra, también influyeron de “manera drástica en la elección”.

En los últimos días de la campaña, hubo eventos relevantes durante el cierre de Obrador en Veracruz, donde estuvo ante un estadio “prácticamente vacío”, lo que significó “uno de los pocos golpes mediáticos” que ha recibido el candidato izquierdista.

Asimismo, Garibay destacó que el evento que llevó a cabo AMLO en el cierre de campaña en el estadio Azteca, que “simbolizó la sumisión de los poderes fácticos de la mafia del poder a la que tanto se había opuesto Andres Manuel. Esa mafia de poder prácticamente le organizó la pachanga en el estadio para su cierre de campaña”.

Lecciones para futuras campañas

“En primer lugar deja muy claro la necesidad de construir una alternativa que sea verdaderamente de libre mercado, de derecha, liberal, algo distinto a la social democracia de distintos sabores que representan los candidatos presidenciales actuales”, señaló Garibay.

De acuerdo al analista, quedó claro que no solo el plano político es importante, sino que construir un buen mensaje y una narrativa que conecte con los electores es esencial, ya que durante la campaña Meade demostró que “es un burócrata muy bien preparado, muy talentoso; que Anaya es una biblioteca andante, muy sabio, pero sin nada de empatía”; mientras que Obrador, aunque no tenía muchas propuestas, con su “muletilla de luchar contra la corrupción, y su diálogo social, logró ser “mucho más exitoso que sus rivales”.

“Si llega a ganar (AMLO) el domingo como parecen indicar (las encuenestas), la otra gran lección será la de aprender a trabajar desde la oposición, aprender a contener el retroceso del país, y tratar de sacar lo más positivo posible dentro de un panorama que si se ve muy muy complicado”, concluyó.



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