Según estimaciones, la cena pudo haber costado al menos USD $ 100 mil. (Instagram)

Nusret Gökçe se hizo famoso por el gesto de salar la carne utilizando su antebrazo. Suelta el pellizco de sal, se desliza por el antebrazo y cae en el solomo, antes cortado con muecas teatrales. Luego de que se viralizó su gesto, Nusret Gökçe fue conocido como Salt Bae.

Ahora es dueño de una lujosa cadena de restaurantes, llamada Nusr-Et. Próspero gracias al sistema capitalista, también tiene mañas paradójicas: es demasiado amable con los dictadores comunistas, estos siniestros izquierdistas de caviar. Cuando pisan su opulento restaurant o al momento de reivindicarlos, se explaya en lisonjas.

Este 17 de septiembre Nicolás maduro, líder del régimen criminal que ha asesinado, de hambre, de dolor y de delincuencia, a cientos de miles de venezolanos, visitó el restaurant de Salt Bae en Estambul, Turquía.

Fue un tremendo atracón. Y la repulsiva cena fue documentada por el mismo chef del Nusr-Et, quien estaba en el momento para servirle al tirano.

“Quiero agradecer al presidente de Venezuela por la visita”, escribió en su cuenta de Twitter, junto a un video en el que se ve a Maduro, sentado al lado de su esposa, Cilia Flores, esperando los pedazos de carne turca.

“Esto es solo una vez en la vida, ¿verdad?”, dice el sonso infeliz.

En otro video, el dictador recibe una franela, con el rostro de Salt Bae, y asoma por su hocico un tabaco que se va consumiendo. ¡La buena vida! Se toma una foto, tratando de emular el gesto que volvió famoso al chef internacional.

Es todo un hilo de la vergüenza, el que publicó Nusret Gökçe en su cuenta de Twitter. Un tropel de seguridad, con arma en manos; una caja de tabaco con el nombre del dictador grabado en bronce; unos abrazos, estrechadas de manos, exhibiciones de panzas, gorduras y excesos. Asqueroso. Demasiado asqueroso.

Al final, el tirano le dice al impresentable dueño de la popular cadena: “¿Nos vemos en Caracas, verdad?”. Se refiere a la capital de Venezuela, un país cuya población se disminuye cada día. Se consume. Se agosta. Se muere de hambre.

Según algunas estimaciones, la cena costó más de USD $1500. Suena poco, porque seguro lo es. De acuerdo con el escritor, profesor universitario y abogado, Juan Carlos Sosa Azpúrua, al menos fueron USD $100.000.

“USD $1500 los habrá usado para encender ese tabaco. Esa cena sobrepasó los cien mil dólares. ¡Todo el restaurante fue puesto a su disposición! Uno de los restaurantes más caros del planeta, dicho sea de paso”, escribió en su cuenta de Twitter.

De acuerdo con comentarios en Tripadvisor, una cena estándar en Nusr-Et (la cadena del impresentable turco) es, al menos, entre $300 y $400 por personas. Eso, una cena regular. Aquí, en este artículo, Ronn Torossian describe una terrible cena, muy por debajo de los excesos de Maduro, que le salió en $1400.

“Es demasiado asqueroso todo. Faltan palabras para describir lo asqueante de la parrillita. Cilita con la franelita, el relojito de oro y todo aquello. Malditos sean, de verdad”, escribió al respecto el internacionalista y reconocido locutor de radio, Daniel Lara Farías.

La región padece una crisis humanitaria sin precedentes. Cientos de miles han huido de Venezuela, porque los que se quedan mueren de hambre. Según Caritas, al menos 300 mil niños morirían este año, por falta de comida. Situación inaguantable e intolerable. Y, mientras, Salt Bae rocía sal sobre las jugosas y abundantes piezas de carne de Nicolás Maduro y Cilia Flores.

“Y mientras en Venezuela no hay carne de res, ni pollo para la población, su gobernante disfrutó el mejor corte de carne, en un lujoso restaurante fuera del país”, escribió en su cuenta de Twitter la periodista Beatriz Adrián.

“Este no es el presidente de Venezuela. Le estás sirviendo a un asesino, un tirano, responsable de la muerte de millones, incluyendo a todo un país. En Venezuela, mi país, los niños comen de la basura y mueren de hambre todos los días. Ese asesino es tu invitado. ¡Me das vergüenza!”, dijo Juan Carlos Sosa Azpúrua a Salt Bae.

A finales de 2017, Salt Bae también fue polémica por su gesto con otro dictador. En su cuenta de Instagram publicó una foto en la que salía posando como Fidel Castro, junto a una foto del tirano cubano. Por las críticas y las amenazas de saboteo a su recién inaugurado restaurante en Miami, tuvo que eliminarla.

Entonces, el Salt Bae, ese vedette de las estrellas y las redes, exitoso gracias al sistema capitalista, es bastante amable con dictadores comunistas, genocidas y hambreadores.



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