Con el 26 % de simpatías que le atribuyen los sondeos, Bolsonaro tendría asegurado un lugar en la segunda vuelta de las elecciones. EFE/ Joédson Alves

Eduardo Davis

Brasilia, 13 sep (EFE).- El estado de salud del ultraderechista Jair Bolsonaro, favorito para la primera vuelta de los comicios en Brasil y acuchillado durante un mitin hace una semana, ha agravado la incertidumbre que rodea al proceso electoral desde hace meses.

Bolsonaro está hospitalizado desde que fue atacado por un hombre que dijo haber reaccionado frente a sus “radicales propuestas” y ha sufrido heridas en el abdomen y los intestinos, que este miércoles obligaron a someterle a una segunda operación de emergencia.

Los médicos han dicho que “el paciente evoluciona bien”, pero que ha sido ingresado nuevamente en terapia intensiva, y no han dado una sola pista sobre su posible alta y mucho menos sobre las posibles restricciones que tendrá una vez que abandone el hospital.

Esa situación siembra dudas sobre su posible participación en lo que resta de campaña para las elecciones del próximo 7 de octubre, cuando se celebrará la primera vuelta de un proceso para el que los sondeos le tienen como favorito, con un 26 % de las simpatías.

La incertidumbre se ha instalado entre su propia gente, al punto de que Hamilton Mourao, su compañero de fórmula como candidato a vicepresidente, baraja la posibilidad de “consultar” a la justicia electoral sobre la posibilidad de sustituir a Bolsonaro en los debates que restan entre los aspirantes a la Presidencia.

“Aún no hay una decisión tomada” sobre esa consulta, pero “es una alternativa”, declaró Mourao, un general de la reserva del Ejército de línea dura y quien, al igual que Bolsonaro, defiende la dictadura que gobernó el país entre 1964 y 1985.

Con el 26 % de simpatías que le atribuyen los sondeos, Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército, tendría asegurado un lugar en la segunda vuelta de las elecciones, que se celebraría el próximo 28 de octubre si ningún candidato supera el 50 % de los votos.

Pero las consecuencias de la cuchillada que sufrió el pasado día 6 tampoco garantizan hasta ahora que pueda participar en actos o en debates que serían realizados en la campaña para la segunda vuelta, para la que sólo quedarán dos candidatos.

De acuerdo a los sondeos, en esa eventual instancia, Bolsonaro perdería contra la mayoría de sus posibles adversarios: el laborista Ciro Gomes, que para la primera vuelta tiene un 11 %, la ecologista Marina Silva (9 %) y el socialdemócrata Geraldo Alckmin (9 %).

El candidato de ultraderecha, según las encuestas, sólo tendría posibilidad de victoria frente a Fernando Haddad, quien ha asumido la candidatura del Partido de los Trabajadores (PT) después de que el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva fue vetado por la justicia electoral.

Haddad ha entrado en el pleito con meses de atraso y confía en su capacidad de “encarnar” a Lula y “heredar” el apoyo al expresidente, pero los primeros sondeos tras su confirmación como candidato le han atribuido un 8 % de respaldo, cuando faltan sólo tres semanas para la primera vuelta.

Lula, quien desde abril pasado cumple en prisión una pena de doce años por corrupción, había sido inscrito como candidato por el PT a pesar de que las normas electorales brasileñas impiden expresamente que se postule a una persona con una sentencia ratificada en segunda instancia, como es su caso.

Aún con ese impedimento legal, el PT porfió hasta última hora en la candidatura de Lula, a quien los sondeos le atribuyen una intención de voto cercana al 40 %, pero finalmente tiró la toalla y confirmó a Haddad como abanderado presidencial el pasado martes.

Hasta ese momento, el fuerte apoyo del electorado a Lula había sido un factor que distorsionaba los sondeos y añadía incertidumbre al proceso, según admitían las empresas demoscópicas.

Sin embargo, una vez clarificada la cuestión de Lula, las dudas en torno al estado de salud de Bolsonaro mantienen la confusión en un proceso electoral que ya se perfilaba como el más incierto que se recuerde en la historia democrática brasileña.

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