Segovia es una prueba fehaciente de que lo que predijo el expresidente Álvaro Uribe cuando anunció que el gobierno Santos no había disminuido el índice de homicidios sino que lo había aplazado, fue completamente acertado.

En este municipio del Nordeste de Antioquia se han incrementado los asesinatos en varios cientos por ciento durante las últimas semanas, todo debido al problema social que dejó el saliente presidente y al poder que le dio a organizaciones “sociales” que en alianza con grupos criminales han adquirido unas dimensiones tales en la región que ahora deciden hasta quién vive y quién muere.

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Este es el caso de la llamada Mesa Minera, que según dicen los habitantes de Segovia, tiene a la población intimidada a punta de extorsiones, asesinatos y bajo la amenaza de un nuevo paro minero que sólo traería más hambre y desolación a toda la región.

Ya son cientos de denuncias las que acusan al líder de esa organización, Eliober Castañeda, de estar aliado con grupos criminales que dominan en el Nordeste Antioqueño, y de defender los intereses de estos relacionados con el cobro de vacunas, el tráfico de mercurio y el lavado de dólares por medio de la minería ilegal. Ya las autoridades tienen de igual forma los ojos encima de él, según afirman, parece ser sólo cuestión de tiempo para que sea capturado.