Maduro oficializó su candidatura para el fraude del 22 de abril y lo hizo en torno a una campaña cuya imagen principal recuerda la bandera de la Unión Soviética comunista que contenía los rostros de Lenin y Iósif Stalin.

Temprano en la tarde, el dictador entregó a la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, “el documento de aceptación de la candidatura presidencial para el período 2019-2025”. En la portada de la otra carpeta, el supuesto “Plan de la Patria 2025”, se veía su rostro acompañado por el de Hugo Chávez.

“Es la profundización del camino y el legado del comandante Hugo Chávez”, dijo Nicolás Maduro a Lucena, mientras sostenía la carpeta con la fachada de su campaña.

Luego, Maduro se movilizó a la tarima desde donde hablaría a sus simpatizantes. El vehículo en el que andaba, un TIUNA, era manejado por el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, en un intento de expedir homogeneidad en el chavismo.

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Todo el teatro, de rojo, y atestado de propaganda comunista, socialista y chauvinista. Finalmente en tarima, Maduro, acompañado de su esposa, Cilia Flores, habló. Sobre él sobresalía una gigantesca pancarta: nuevamente, la imagen que abanderaba al “Plan de la Patria 2025”; pero ahora se distinguía mejor.

Inquietante, en un enorme cartel se leía “Juntos todo es posible”, como lema. Del lado izquierdo estaba, primero, el rostro de Hugo Chávez —de perfil—. Le seguía, —detrás, también de perfil—, el de Nicolás Maduro. Y frente a sus ojos, una estrella.

El periodista y editor de la Revista Clímax, Víctor Maya, lo destacó en su cuenta de Twitter: “Ya decía yo que esa iconografía que encabeza el acto de Maduro hoy me lucía conocida…”.

Fuente: Panampost