Nada le importa a Nicolás Maduro que predica el socialismo, produce miseria, pero vive mejor que en capitalismo; en definitiva y ante los ojos del mundo quedó en evidencia que el régimen de Venezuela no es más que pura hipocresía. (Twitter)

Mientras el 30,5% de los venezolanos solo come una vez al día por la crisis económica y humanitaria sin precedentes que enfrenta el país suramericano, el dictador Nicolás Maduro se da un “gustazo de lujo” en el restaurante Nusr-Et en Turquía con una cena que según estimaciones alcanzó los USD $100.000.

El mundo ya conoce la lujosa vida que ostenta el mandatario de Venezuela, mientras la mayoría de los venezolanos sufren por no poder acceder a los alimentos y medicamentos básicos; sin embargo, el video que circuló a través de las redes sociales refleja a Maduro como el más ruin y miserable de los hombres, hartándose de comida mientras las mismas bases del chavismo, de las Fuerzas Armadas y la población en general mueren literalmente de hambre.

El asqueante video fue publicado por el mismo chef de Nusr-Et, Nusret Gökçe, mejor conocido como “Salt Bae”,  quien decidió borrar la evidencia en Twitter de lo que sería la mayor burla de Nicolás Maduro contra el pueblo de Venezuela; una burla que emprendió sobre todo contra sus mismos seguidores que confían en que el dictador estaría dipspuesto a “morir de hambre por salvar el legado de Hugo Chávez”.

“Es demasiado asqueroso todo. Faltan palabras para describir lo asqueante de la parrillita. Cilita con la franelita, el relojito de oro y todo aquello. Malditos sean, de verdad”, escribió al respecto el internacionalista y reconocido locutor de radio, Daniel Lara Farías sobre la “visita” de Maduro al restaurante.

Incluso el senador estadounidense Marco Rubio se refirió a la ostentacion de Maduro. “No sé quién es este bicho raro de Salt Bae, pero al tipo a quien recibe con tanto orgullo no es el presidente de Venezuela, sino un dictador con sobrepeso de una nación donde 30% de su pueblo come solo una vez al día y los infantes sufren de malnutrición”, escribió en su cuenta de Twitter.

 

Hay que recordar a Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Venezuela, con una frase que marcó al chavismo durante la campaña electoral en 2017: “Nos moriremos de hambre, pero defenderemos la patria”, o aquél lema icónico de la campaña electoral, “con hambre y sin empleo, con Maduro me resteo”.

Es así como algunos venezolanos siguen defendiendo a la “Revolución” chavista pero se mantienen ahí, rogando por una caja de alimentos subsidiados, o amaneciendo en largas filas de personas para poder adquirir la harina para las arepas, o la leche para los recién nacidos.

Es un hecho que ni Delcy ni Maduro morirán de hambre por defender un modelo político que solo ha llevado a la miseria a Venezuela, es un hecho además que al dictador no le importa el padecimiento de los ciudadanos del país que gobierna, pues es feliz exponiendo al mundo la paradójica vida lujosa y capitalista que lleva, mientras habla de socialismo y de su supuesto amor por los pobres.

Somos miles los venezolanos que al salir del país, a través de las redes sociales, evitamos mostrar fotografías o videos con mesas con grandes porciones de comida, porque sabemos que en nuestra nación hay gente sufriendo; pero Maduro, el dictador, el culpable de la crisis y el responsable de las muertes por desnutrición, se babea ante un plato de exqusita carne, vinos y platillos gourmet.

Pero no es la primera vez que Maduro se burla del hambre de los venezolanos, hay que recordar aquélla desafortunada frase que el mismo predicó: “La dieta de Maduro te pone duro”.

Al mismo tiempo en que el dictador de Venezuela se sirve con proteínas de la “alta arcunia”, la cruda realidad golpea a los venezolanos cada día con más fuerza, donde ciudadanos hasta descuartizan perros callejeros y cazan palomas con la intención de alimentarse.

De acuerdo con la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (Codevida), el 87% de la población venezolana vive en la pobreza y el 61% en pobreza extrema.

Según datos oficiales de Cáritas y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 55% de los niños menores de cinco años sufren malnutrición”.

En la nación con la mayor inflación del mundo, los salarios más bajos de la región, y la escasez de alimentos y medicamentos que supera el 90 %, existe una crisis comparable con la de un país en guerra: la gente come de la basura, aumentan los saqueos, y los camiones que trasladan alimentos se han convertido en blanco de la delincuencia y de las comunidades más desesperadas; a esto se suma la depredación animal.

Pero nada de esto le importa a Nicolás Maduro que predica el socialismo, produce miseria, pero vive mejor que en capitalismo; en definitiva y ante los ojos del mundo quedó en evidencia que el régimen de Venezuela no es más que pura hipocresía.



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