El secretario Luis Almagro vio con sus propios ojos la mayor crisis de refugiados del hemisferio Occidental. (EFE/Schneyder Mendoza)

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, visitó la frontera entre Colombia y Venezuela.

Es la zona que recibe el primer impacto de la mayor crisis de refugiados del hemisferio Occidental. Cuello de botella por la que pasan cientos de miles de venezolanos, todos los meses, para diseminarse por el continente. De ahí, luego de andar por el Puente Internacional Simón Bolívar —que une a San Antonio, Venezuela, con Cúcuta, Colombia—, los refugiados arrastran sus pies por las carreteras andinas, tratando de, o asentarse en Colombia, o llegar a Perú, Ecuador, Chile o Argentina.

Almagro, junto a un grupo de trabajo capitaneado por el dirigente y perseguido político venezolano David Smolansky, se presentó en el sitio, donde el drama impera. Las imágenes del momento retratan la tragedia y las reacciones del secretario. Pero unas, en particular, fueron desgarradoras:

“¡Ayúdenos! Mi esposa y yo somos profesionales y el sueldo no nos alcanza para comer”, imploraba un venezolano, entre lágrimas, engarzado a Luis Almagro. “¡Ayúdenos, ayúdenos! ¡Que intervengan esa vaina los norteamericanos!”, continuó el venezolano, que no soltaba a Almagro, y claramente veía en él una esperanza. Clarinada del desespero, que ruega por una solución.

Mientras el secretario pasaba, entre el mar de refugiados y desplazados, se escuchaba el grito, suprema aspiración del venezolano: “¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”. Es el himno que suena en las marchas, en los actos, en cada manifestación de rechazo al régimen de Nicolás Maduro. «La libertad», el valor sagrado que secuestró el chavismo, hoy fue un grito que abrumó al secretario general Luis Almagro en la frontera.

Nicolás Maduro y su aparato de propaganda han tratado de negar la realidad que se impone en la región. Dicen que no hay éxodo; sino que ocurre lo contrario: venezolanos devolviéndose a su país, hastiados de las responsabilidades que deben asumir en los vecinos. Aunque el embuste es burdo, Luis Almagro hoy puede decir, luego de ver la tragedia con sus propios ojos, que sí existen los refugiados venezolanos, que son miles, que son cientos de miles, y que deben huir de su país porque éste ya se desmoronó.

“Es desgarrador escuchar los testimonios de venezolanos que claman por su libertad en el puente Internacional Simón Bolívar en la frontera entre Colombia y Venezuela. Conocimos su situación y nos comprometemos a seguir trabajando para recuperar la crisis migratoria y que recuperen su libertad”, escribió el secretario en su cuenta de Twitter.

Luego de la visita, Almagro dijo en la sede de la Gobernación de Norte de Santander: “La crisis humana la están sintiendo ustedes acá en Cúcuta más que en ninguna otra parte del mundo. Entonces, acá en Cúcuta se ejemplifica la denuncia contra la represión. Contra el hambre y la miseria que genera la dictadura venezolana”.

También, el encargado del grupo de la OEA destinado a los refugiados venezolanos, Smolansky, quien acompañaba a Almagro, dijo: “He estado acá en Cúcuta varias veces. He estado en Boa Vista, Brasil. Si camino 500 metros más, lamentablemente la dictadura me encarcelaría. Pero yo no voy a dejar de servir hasta que haya libertad en Venezuela. Sobre todo hasta que haya prosperidad”.

“Hay que recordar que ningún venezolano se fue del país porque quiso. Los que nos fuimos fue porque nos persiguieron, no tenemos medicinas, alimentos o tenemos miedo al hampa descontrolada”, agregó Smolansky.

Además de Almagro y Smolansky, en la visita a la frontera también estuvieron el canciller de Colombia, Carlos Holmes, y el director para las Américas del Human Rights Watch, José Miguel Vivanco.

Todos, seguramente, se convertirán en altoparlantes de lo que vieron, que no fue fácil. Porque jamás la región pensó que padecería una crisis de este tipo, solo imaginable en las zonas más letales del Medio Oriente.

“No debemos descartar ninguna opción”

Dijo Luis Almagro, durante una rueda de prensa, luego de referirse a la alternativa de intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro.

Es la primera vez que el secretario toca el tema, de esa forma, y ventila que lo apoyaría. Antes había dicho que se deben “utilizar todos los instrumentos al alcance” y que es urgente “tirar a la dictadura”.

Pero, en Colombia, luego de visitar a los refugiados y reunirse con el presidente Iván Duque, dijo: “En cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro: creo que no debemos descartar ninguna opción. Porque definitivamente, lo que está perpetrando el régimen contra los venezolanos, hace que las acciones diplomáticas estén en primer lugar pero no debemos descartar ninguna acción”.



Fuente