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La dinámica electoral y democrática en Colombia ha venido tomado un rumbo significativo en el país, desde la expedición de la Constitución Política de 1991 se agregaron diferentes mecanismos participativos para que la ciudadanía los hiciese efectivos manifestándose a través de las urnas.

Pese a las garantías democráticas que existen actualmente, muchos colombianos no hacen efectivos sus derechos democráticos por diferentes razones. Estudios en la materia han demostrado que una buena parte de la sociedad asiste a las urnas por compra de votos, a cambio de comida o porque algún político prometió un puesto en campaña.

Por estos motivos, la coalición de oposición en el Congreso, de la cual hace parte la Alianza Verde, partido FARC, lista de los Decentes, entre otros, propusieron la implementación del voto obligatorio y reducción de la edad para ejercer ese derecho desde los diecisiete años para el 2022, y desde los dieciséis para el 2026.

En este sentido, el proyecto de Acto Legislativo propone establecer el voto a partir de los 17 años de edad para participar en las elecciones al Congreso de la República y 16 años de edad para votar en los comicios presidenciales de 2026.

“Con el fin de promover nuevos actores políticos, e incentivar el interés de las y los jóvenes en la política, lo cual genera mayores niveles de legitimidad, confianza y fortaleza del sistema democrático, el artículo 8 del proyecto de acto legislativo, reducen la edad mínima para ser elegidos senador y representante a la Cámara”.

Pese a las buenas intenciones, la propuesta ha sido tildada de “populista”, pues aseguran que volver el voto obligatorio no significa que esto se traduzca directamente en un voto informado, y mucho menos que todos los que puedan votar lo hagan.

Congresistas del partido de la U califican la medida de reducir la edad para votar “como populista” y Cambio Radical, dice que volver obligatorio el voto “es una propuesta contraproducente”.

“Los derechos no pueden ser obligatorios”

El excandidato al Senado por el Centro Democrático, José Miguel Santamaría, le dijo al PanAm Post que la propuesta es inadecuada. 

“Estoy en contra del voto obligatorio, primero porque pienso que es una decisión de cada persona votar o no. Hoy en día cuando se habla tanto de las libertades, del libre desarrollo de la personalidad, suena raro obligar a votar”

Explicó también estar en desacuerdo con la propuesta de reducir la edad para votar, “es inconveniente, no creo que tengan la madurez para ejercer el sufragio”.

Del mismo modo, el abogado Mario Daza considera que el voto es un derecho y también un deber, pero más que eso es un derecho al cual se puede renunciar. 

“Es un mecanismo de participación ciudadana así como lo establece el artículo 103 de la Constitución Política. El artículo 258 señala que el voto es un derecho, pero explica también que el Estado velará porque se ejerza sin ningún tipo de coacción. En este sentido, establecer el voto obligatorio coacciona al votante porque el Estado lo está poniendo a hacer algo que el ciudadano no quiere. Por tanto, ya deja de ser un derecho. Los derechos políticos son renunciables y no pueden ser obligatorios, si lo establecen como obligatorio es inconstitucional”, dijo.

El voto joven, un aliado de la izquierda

De cara a las elecciones presidenciales de primera vuelta, la Universidad La Gran Colombia realizó un sondeo entre 25.754 estudiantes universitarios. La encuesta señaló que el 48,2 % iría por el candidato Gustavo Petro, es decir, 12.419 estudiantes; por Sergio Fajardo un 35,8 % representado en 9.219 estudiantes; por el presidente electo Iván Duque el 5,5 % con 1.378 estudiantes y por Germán Vargas Lleras el 0,6 % con apenas 149 estudiantes. 

El restante de votos, el 4,5 %, representado en 1.160 estudiantes optaron por el voto en blanco. Básicamente, el sondeo muestra una de las razones de los dirigentes de izquierda en considerar el voto joven como un nicho para sus aspiraciones políticas, ya que gran parte de su discurso político va dirigido hacia ese sector.

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