Este medio conoció en las últimas horas que los líderes de la llamada Mesa Minera de los municipios de Segovia y Remedios en el nordeste de Antioquia, estarían preparando un nuevo paro como ya lo han hecho en años pasados, este sería como antesala al recibimiento del nuevo Presidente de la República sin importar cual sea el electo.

Elobier Castañeda, Jaime Gallego y el abogado Didier Osorio, líderes de esta organización, serían quienes estarían detrás de estas pretensiones cuyo único fin real según afirman habitantes del municipio de Segovia, es el de atacar la minería legal que cuenta con títulos mineros aprobados y planes de manejo ambiental. Esto con el fin de que los ilegales puedan explotar esas zonas sin ningún permiso y usando mercurio y demás elementos de alta toxicidad para el medio ambiente y la salud de los habitantes de las zonas en cuestión.

Para entender el contexto de la situación y de por qué organizaciones como la Mesa Minera buscan dilatar los procesos de formalización y atacan con tanta contundencia a la minería legal, hay que analizar cuál es el verdadero negocio detrás de todo esto, y es que es justamente la minería ilegal la que nadie supervisa, la que no le reporta a ninguna entidad estatal la cantidad de mineral extraido, la que lo vende en el mercado negro y la que no paga ningún impuesto por ello, ese es el negocio para los mineros, pero hay algo más detrás de todo esto.

Los altos precios del oro hoy han convertido a este mineral en un mecanismo perfecto e ideal para delitos como el lavado de dinero, y por ende detrás de este tipo de intereses hay también organizaciones criminales como guerrillas, paramilitares y bandas criminales en general que cobran altas vacunas para permitir la operación de dichas “minas” y que en muchos casos, son quienes después compran el producido por estas para seguir alimentando sus negocios criminales y su poder en la región.

En pocas palabras, el paro minero que parece avecinarse sin ninguna causa real y como ya es costumbre, sólo traerá problemas. El último paro y que se llevó a cabo durante el segundo semestre del año pasado sólo dejó desabastecimiento y hambre, 4 personas asesinadas, niños sin poder ir a estudiar y decenas de miles de mineros y comerciantes sin ingresos por más de 45 días, y todo con el único fin de empoderar aún más a las mafias en los municipios de Segovia y Remedios sin importar las consecuencias.

¿Se merecen estas dos poblaciones del país una nueva tragedia social de esta magnitud?