Este miércoles 10 de enero, a las 3 de la madrugada, llegué a la provincia de Camagüey desde La Habana. Fui de inmediato a la casa de Marisol Peña Coba, libertaria cubana en esta provincia.

Me sorprendió que a esa hora no se encontrara en su casa, pues ella me esperaba; ya que sería mi anfitriona.

Al cabo de una hora, aproximadamente a las 4:00 a. m., llegó su hija mayor muy asustada, había recibido una llamada telefónica en la que le comunicaban que su mamá estaba presa.

Cabe agregar que Marisol es madre de otras dos hijas. La segunda, adolescente, vive en otra provincia, lejos del asedio que sufren los familiares por parte no solo del Estado sino de los defensores del régimen. Ya que en Cuba solo es legal el partido comunista, ser opositor al Castrismo te condena al ostracismo, no solo a ti sino a tu familia entera.

Esta, su segunda hija, nació en prisión. Luego que Marisol fue procesada por la “ley de peligrosidad” por protestar el hecho que los extranjeros tienen más derechos que los cubanos, al poder hacer algo tan simbólico como ir a playas que ellos no pueden, ya que la industria del turismo es manejada por el ejército del régimen.

Su hija menor, en cambio, una pequeña inquieta —que aun no cumple 3 años— suele gritar “los niños cubanos quieren leche”, “queremos carne, no picadillo”; en vista de que en Cuba la carne es tan escasa  se limita al consumo de quienes lo puedan financiar; ara el pueblo que depende de la libreta sanitaria —que raciona los alimentos— existe una imitación de carne molida que es a base de soya; conocido como picadillo.

Enhorabuena, está de visita la hija mayor, que nació cuando Marisol tenía apenas 15 años y ahora es una mujer casada. De lo contrario, es inimaginable pensar qué sucedería con la menor, estando su madre detenida.

Mi intuición me dictó que fuera para la estación policial de Monte Carlos, pues allí ya había estado detenido yo en 2 ocasiones, el la estación policial que los agentes de la seguridad del Estado en la provincia de Camagüey, tienen reservada para los cubanos libres.

Tal como leen, depósito, como si fuese una mercadería. Depositan seres humanos en espacios reducidos arbitrariamente. Los cubanos libres no somos, como en otros lugares del mundo, inocentes hasta demostrar lo contrario sino culpables automáticamente por atrevernos a cuestionar al régimen.

Al preguntarle las causas, me dijeron que era por desorden público

Para los dictadores cubanos desorden público es ejercer el derecho de libre expresión.

Para los dictadores cubanos desorden público es denunciar las injusticias que a diario cometen.

Para los dictadores cubanos desorden público es no someterse a la esclavitud.

Para los dictadores cubanos desorden público es simplemente, ser —y pretender seguir siendo— libre.

 

“Nelson Rodríguez Chartrand” Los libertarios cubanos no permaneceremos indiferentes ante esta injusticia.

¡¡¡Adelante la libertad!!!

 

Nota: Mamela Fiallo ayudó a escribir esta nota. El autor de la nota se encuentra detenido actualmente por el régimen castrista.

Fuente: es.panampos.com