Día a día los problemas de la disposición final de residuos en la capital del país se agrandan hasta el punto que desde el Congreso de la República piden declarar la emergencia en el relleno sanitaria Doña Juana.

Mientras Luís Samuel Aya Rivera, campesino habitante del barrio El Mochuelo Alto, hizo un llamado a los entes de control para que una comisión de expertos verifique la situación real, ante la imposibilidad que tienen los ciudadanos para acceder al Relleno, el representante a la Cámara por Bogotá, Inti Asprilla, dijo que existe un riesgo inminente de deslizamiento y derrumbe.

Asprilla hizo un llamado al alcalde Enrique Peñalosa para que se tomen medidas frente al problema ambiental más grave que tiene Bogotá. “Es necesario declarar la emergencia sanitaria y tomar todas las medidas de choque que se requieran para detener inmediatamente este riesgo en el relleno”, advirtió.

En este sentido, el representante a la Cámara por Bogotá del MIRA, Carlos Eduardo Guevara, dijo que el negocio de recoger la basura es enterrarla y no reciclarla.

Y es que según datos de la Superintendencia de Servicios Públicos, en 2025 se terminará la vida útil del 50% de los Rellenos Sanitarios en el país y se dejarían de recoger 13.600 toneladas de basuras diariamente.

El representante Guevara mostró su preocupación por la ambigua forma como se está manejando la recolección de basuras en algunas ciudades del país. “Pareciera que las licitaciones están enfocadas a enterrar las basuras y no a reciclarlas“.

Un caso muy evidente se vive en Bogotá, en donde de las 7 mil toneladas de basuras que se recogen diariamente, solo se reciclan cerca de mil, cuando lo ideal es que por lo menos el 50% se aprovechara. “Si cumpliéramos con esta cifra, menos camiones tendrían que desplazarse hasta el Relleno, miles de familias se beneficiarían con el reciclaje, las tarifas podrían bajar y la vida útil de Doña Juana se ampliaría”, indicó el representante.

Para Diego Devia, del Centro Democrático, como la licencia de operación del Relleno va hasta el 2022 o hasta la cota de llenado, no se puede seguir enterrando la basura, sino que hay que contemplar otras alternativas para la disposición final de basuras.

Por ejemplo, según Devia, uno de los aspectos en los cuales hay una sentida necesidad, es el tema de salud, pues los habitantes de ese sector de la ciudad solicitan que se preste un excelente servicio en el Centro de Salud, la UPA y el CAPS. También hay necesidades importantes en materia de movilidad, ya que las rutas alimentadoras y del SITP se demoran bastante en pasar, incluso los residentes de la zona afirman que una ruta puede tardar hasta 2 horas.

No obstante, el concejal Diego Devia considera que es necesario ir más allá en el tema de la disposición final de basuras, porque como la licencia de operación del Relleno va hasta el 2022 o hasta la cota de llenado, no se puede seguir enterrando la basura, sino que hay que contemplar otras alternativas, como el enfardado, la termólisis, la utilización de plasma, o la que sería más viable, la pirolisis para transformar la basura en energía.

En este mismo sentido, el concejal de Bogotá del Partido Político MIRA, Jairo Cardozo Salazar, señaló que implementar un sistema de gasificación térmica por termovalorización y biodigestión que convierta los desechos en energía eléctrica, propone a la Administración distrital, para mitigar los problemas que tiene la ciudad con la forma como se manejan las basuras en el Relleno Doña Juana. “Las crisis obligan a replantear la forma como se están tratando los desechos que se generan en nuestra ciudad”.

Según datos de interventoría, Bogotá produce alrededor de 6.580 toneladas diarias de residuos sólidos de los cuales el 41,67% es materia orgánica, seguida de papel en un 15,48%, 11,25% de plástico, 10,72% de textil y 10,07% cartón. El Relleno es una mina de oro que no está siendo explotada adecuadamente”, dijo el concejal.