El pasado domingo, 7 de octubre, hubo elecciones presidenciales en Brasil. Ninguno de los candidatos sacó más del 50 %, por lo que será necesaria realizar una segunda vuelta. Jair Bolsonaro casi logra llegar a la presidencia en primera vuelta, pero al final se quedó solo con el 46 % de los votos, mientras que Fernando Haddad, el ungido de Lula, consiguió el 29 %.

La segunda vuelta presidencial será el próximo 28 de octubre, y la firma Datafolha ya publicó su encuesta sobre intención de voto. Según esta, Bolsonaro se ganaría la presidencia con el 58 %, mientras que Haddad obtendría un 42 %. Estos porcentajes incluyen solo los votos válidos, es decir, sin tener en cuenta votos en blanco ni votos nulos.

Esta encuesta muestra el rápido incremento en la intención de voto que ha tenido el candidato de la derecha. Solo hace unos meses las encuestas daban como perdedor a Bolsonaro en la segunda vuelta. Días antes de esta reciente encuesta de Datafolha los sondeos arrojaban empate técnico. Ahora, simplemente parece imposible que el candidato por el Partido de los Trabajadores (PT) llegue a la presidencia.

Y es que el pasado domingo Bolsonaro consiguió 18 millones de votos más que Haddad, cifra muy difícil de superar. Hoy se ha conocido que Ciro Gomes, quien quedó de tercero en las elecciones, obteniendo un 12,47 %, le da su apoyo al candidato de Lula, afortunadamente su iniciativa no representa ninguna amenaza para lo que ya es casi un hecho.

Para algunos, lo que ocurre en Brasil es simplemente un fenómeno de rechazo a la izquierda. Es por ello que en la Noticia del Día comentamos los resultados de la última encuesta que da como ganador a Bolsonaro y reflexionamos sobre si es un fenómeno de rechazo al progresismo o el despertar del “gigante silencioso” que ha encontrado en Bolsonaro algo muy diferente a la derecha vergonzosa y carente de ideología que pulula en la región. No gratuitamente el derechista se ha llenado más que de posibles votantes, de fans.

El triunfo de Bolsonaro no es solo el resultado del rechazo a la izquierda. Un tibio, como los que pululan en la derecha vergonzante de la región, no habría logrado ganarle al PT. (Fotomontaje PanAm Post)

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