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De acuerdo con el reporte Libertad económica en el mundo: informe anual 2018, luego de un declive constante hace una década, EE. UU. retomó su rumbo histórico entre las diez economías más libres del planeta. Ahora ocupa el sexto lugar.

Los autores del informe (James Gwartney, Robert Lawson, Joshua Hall y Ryan Murphy), copublicado el 25 de septiembre por el Instituto Fraser de Canadá y el Instituto Cato, indican que “durante el mandato 2009-2016 del presidente Obama, la puntuación de EE. UU. inicialmente siguió disminuyendo, tal y como lo había hecho bajo el mandato del presidente Bush. De 2013 a 2016, sin embargo, la calificación de EE.UU. aumentó de 7,74 a 8,03”.

Cabe resaltar que en el 2008 hubo una crisis financiera mundial que afectó particularmente a EE. UU.  A partir de ahí, la tendencia en el país fue al declive en las cinco áreas amplias de libertad que el informe mide —tamaño del gobierno, sistema legal y derechos de propiedad, política monetaria, apertura comercial y regulación—. Sin embargo, ahora van en aumento.

Según indica la página del Instituto Cato, el informe de este año, compuesto por 162 países, demuestra un vínculo “entre la libertad económica y una gran cantidad de indicadores de bienestar humano, incluida la prosperidad”.

A través de flechas, el cuadro indica cuáles son los países que han subido, bajado y permanecido en el rango de libertad. Del continente americano, solo Canadá y EE. UU. aparecen entre los primeros diez países y ambos con flechas verdes; es decir, sus economías están mejorando.

El azul indica los países más libres, luego está el verde y acorde más rojo es el país, menos libertad económica hay. (Fotomontaje de PanAm Post)

Aunque los datos con los que se elaboró el informe son del 2016, la actualidad demuestra un panorama alentador para este país, pues bajo la administración de Trump, EE. UU. logró disminuir el desempleo a un nivel histórico: menos del 4 %.

Asimismo, las reformas impositivas han conducido a una mayor libertad de empresa, así como negociaciones más equilibradas con países hasta antes de la administración, más inflexibles, como el caso de China.

No obstante, este no ha sido el patrón en los países industrializados que han disminuido su nivel de libertad económica desde inicios de la década pasada; particularmente en la Unión Europea, dado que al ser miembros de un bloque político, económico y geográfico, han perdido soberanía en sus decisiones y, por tanto, en la libertad de comercio.

También es el caso argentino, por ejemplo, donde el creciente intervencionismo estatal ha vuelto al sector improductivo (el público) un gasto insostenible para el sector productivo (el privado).

Sin embargo, a nivel mundial, la tendencia es alentadora. Indica el Instituto Cato que “la brecha de la libertad económica entre países ricos y pobres se ha ido cerrando notablemente desde 1980, y la mayor parte de esa convergencia proviene de los aumentos en la libertad económica de los países en desarrollo, incluso cuando los países desarrollados aumentaron su libertad durante el mismo periodo”.

Es más, entre los diez países con mayor libertad económica está Georgia, país natal del líder sanguinario de la Unión Soviética Josef Stalin. Es decir, en cuestión de décadas, la nación pasó de estar bajo el socialismo, y por tanto con la economía controlada y empobrecida, a ser un país próspero y ejemplo de libertad.

También está Hong Kong, poblada mayormente por chinos y aun bajo la administración de un régimen comunista como el chino, goza de suficiente autonomía para estar a la cabeza del índice de libertad. Es digno de mención que al haber estado bajo la tutela del Reino Unido, la isla goza del sistema legal británico, el common law, un factor común en varias economías prósperas.

De modo que la libertad económica es posible en cualquier país si las medidas son adecuadas. Así lo demostraron varias naciones.

Pero es digno recordar que así como la riqueza se crea, también se pierde cuando no se cuida, como les está pasando a varias naciones industriales y le sucedió a los EE. UU. por más de una década, y la cual ahora demuestra que la mejor forma de recuperarla, crearla y cuidarla es con mayor libertad.



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