Hace poco se cumplieron dos años de la puesta en marcha del acuerdo negociado entre Juan Manuel Santos y las FARC. El 2 de octubre de 2016 se llevó a cabo en Colombia un referendo que buscaba refrendar lo pactado en La Habana, ganó el “NO”.

La mayoría de colombianos decidieron que no querían darle poder político a unos asesinos, ni librarlos de las penas que deberían pagar por sus crímenes. Al gobierno de Santos no le importó tal votación, y la oposición se entregó y terminó validando el adefesio escrito en Cuba.

Hoy, dos años después, algunos se preguntan ¿qué funcionó mal? y otros repetimos: “se los dijimos”. En este podcast hacemos un análisis de lo que en realidad se consiguió con las negociaciones de La Habana. Nuestro invitado es Fernando Vargas Quemba, abogado, catedrático, escritor, y Director del Comité Nacional de Victimas de la Guerrilla. Una de las personas que más sabe en Colombia sobre el actuar criminal de las  FARC.

En nuestro país, el expresidente Santos, apodó a la parte de las FARC que aún sigue delinquiendo, “disidencias”. Sin embargo, muy bien anota nuestro invitado, que más bien las disidencias serían el puñado de cabecillas que hoy se encuentra en el Congreso de Colombia, porque lo cierto es que la gran mayoría de miembros de la guerrilla no ha cambiado de actividad, siguen siendo criminales.

Vargas Quemba, quien desde los grupos de víctimas piden que sea el nuevo director del Centro Nacional de Memoria Histórica, también nos cuenta hoy cómo desde la izquierda se ha trabajado fuerte y sistemáticamente para crear un relato fantasioso y asquerosamente acomodado de lo que ha ocurrido en el país desde hace más de 50 años.

En este podcast  además hablamos de lo que viene para el país. Nuestro invitado, conociendo la difícil situación de las víctimas, no de las que ya lograron dejar de serlo, sino las que en este momento sufren por cuenta del actuar de la guerrilla, asegura que si las cosas no cambian en Colombia, pronto veremos la reaparición de autodefensas.

Hoy, dos años después de la imposición del acuerdo de La Habana analizamos sus trágicas consecuencias.

Después de dos años de acuerdo Santos-FARC la guerrilla ahora tiene la coca, las armas, el dinero y el poder político (PanAm Post)

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