Dilma Roussef firmó el acuerdo con Cuba para importar médicos pero amenazó con deportar a los que pedían asilo, Bolsonaro les ofrece asilo. (Fotomontaje de PanAm Post)

En medio de las constantes acusaciones de fascismo, que es el socialismo en su variante nacionalista, el presidente electo Jair Bolsonaro, ofreció asilo político a los médicos que por decisión unilateral del gobierno de Cuba no trabajarán más en Brasil.

“Es inhumano dejar esos profesionales alejados de sus familiares. Muchas mujeres están aquí mientras que sus hijos menores no pueden salir de Cuba“, afirmó Bolsonaro en una rueda de prensa.

La repatriación de los 11.000 galenos fue la reacción del gobierno cubano en respuesta a las exigencias de Bolsonaro de que los médicos reciban la totalidad de su salario, que hasta era recaudado por el gobierno, así como la reintegración de los médicos con sus familias, hasta ahora separadas por decisión del régimen.

“Cuando yo sea presidente y uno de esos médicos decide pedir asilo, lo tendrá”, aseguró Bolsonaro.

Y aprovechó la oportunidad para resaltar que en los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), a su vez coidearios de la dictadura que gobierna Cuba hace más de medio siglo, pocos médicos se animaron a pedir asilo en vista de las amenazas de ambos mandatarios de izquierda de deportar a los médicos cubanos.

“No podemos admitir eso. No podemos amenazarlos como lo hicieron los Gobiernos del PT. Podemos ofrecerles asilo”, dijo.

En 2013 comenzó el convenio con el programa Más Médicos bajo el gobierno de Dilma Roussef, sucesora de Lula Da Silva ahora preso por corrupción, quien tuvo que dimitir el poder por sus vínculos con redes de crimen organizado.

Pocos meses después ya empezaron a surgir las primeras demandas legales al igual que pedidos de asilo. La primera doctora que llevó su reclamo al parlamento brasilero fue Ramona Matos Rodríguez en el 2014.

Explicó que cuando se anotó en el programa, el gobierno de los Castro le prometió una paga de USD $1.000 al mes, que se concreta con USD $400 en el lugar de trabajo, en este caso Brasil, y los USD $600 restantes quedan en Cuba y se podrán usar cuando el médico regrese a la isla.

Sin embargo, detalló que el gobierno brasileño tiene un compromiso de pago de R$10.000 mensuales (unos USD $4.000) por cada médico cubano que trabaja en el país. Ese monto se le paga a la dictadura, pero el profesional sólo recibe R$900 al mes. Es decir, el gobierno se quedaba con el 90% de su salario y no el 40% como fue acordado.

De acuerdo a las cifras recientes presentadas por Bolsonaro hubo un ligero ajuste y ahora “el 70 % del salario es confiscado por la dictadura cubana”, en lugar del 90% como sucedía en sus inicios. No obstante, lo considera intolerable y en palabras de los propios médicos inconformes se habla de esclavitud.

Además el futuro mandatario anunció que anualmente 20.000 médicos brasileros se gradúan de la escuela de medicina, los mismos que podrían suplantar a los galenos cubanos en caso de irse.

Aunque reconoce el esfuerzo de los caribeños que han brindado servicios a 11,3 millones de brasileros desde el 2013, trabajando en alrededor de 700 de los municipios más carenciados e inaccesibles donde usualmente los médicos locales no van.

No obstante, aseguró que no podría firmar un acuerdo como el que existe con Cuba y la Organización Panamericana de Salud, que obliga a los médicos cubanos a trabajar como esclavos.

Así como exigió un mejor trato para los médicos cubanos, también lo exige para los pacientes cubanos. Por eso puso la condición de examinar a los médicos.

“Lo que quiero es un tratamiento humanitario tanto para los cubanos que están aquí como para los pacientes que atienden. Hemos escuchado relatos de barbaridades cometidas por los médicos cubanos. Esas personas (los malos profesionales) no pueden seguir en Brasil”, dijo.

De modo que el que quiera trabajar en condiciones dignas para el médico y el paciente es bienvenido; el que no quiera, que se vaya, como pide su gobierno.



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