El mundo ahora sabe que Zapatero no representa a la verdadera oposición. Que esta lo reprueba. (Asamblea Nacional)

Luego de que la Fracción 16 de Julio insistiera, por tres semanas, que se declarara persona non grata al expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, se dio la discusión. Fue este martes 6 de noviembre en la Asamblea Nacional. Al final, pese a que el debate no estaba en la agenda, los diputados, presuntamente todos opositores, votaron.

Aún no se saben los detalles. Lo que es insólito e inaceptable. Pero estos fueron los resultados: cincuenta y tres (53) votaron a favor de censurar al expresidente español; cuarenta y tres (43) en contra; y una (1) abstención.

Se aprobó la censura; no obstante, lo valioso fue que cuarenta y tres diputados, presuntamente opositores, votaron en contra de declarar persona non grata a José Luis Rodríguez Zapatero. No se abstuvieron. No. Votaron en contra.

Los partidos que apoyaron la condena al español fueron Primero Justicia, de Julio Borges; Voluntad Popular, de Leopoldo López; Vente, de María Corina Machado; y Alianza Bravo Pueblo, de Antonio Ledezma. Mientras, los que defendieron a Zapatero, fueron Un Nuevo Tiempo, de Manuel Rosales; Acción Democrática, de Henry Ramos Allup; y Avanzada Progresista, del excandidato presidencial Henri Falcón.

La gente espera por la lista. Quieren saber, con nombre y apellido, quiénes blandieron una intolerable defensa del expresidente español. Pero aún no la han publicado. Van más de veinticuatro horas de la sesión y nadie sabe bien quiénes, exactamente, votaron a favor o en contra. Y esta lista debe ser de dominio público. Es lo que corresponde.

Se sabe que la única abstención fue la de la diputada de Un Nuevo Tiempo, Delsa Solórzano —quien a veces parece diferente a los de su partido y otras, tan igual—. En su cuenta de Twitter, escribió: “Con toda la sinceridad del mundo, lo que está ocurriendo hoy en la Asamblea Nacional es una vergüenza. Que un hombre como Zapatero, que no representa los intereses de la dignidad de Venezuela nos divida, es penoso. Zapatero no merece eso. Ya ese señor nos ha hecho bastante daño”.

Zapatero divide, lamenta Delsa Solórzano. ¿Saben quiénes también dividen? Maduro, porque algunos aún lo consideran presidente; el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, porque algunos no lo reconocen; Donald Trump, porque unos insisten en que “este es nuestro peo”; y Jorge Rodríguez, porque para algunos es culto.

“Estimada diputada: si Zapatero genera divisiones en la Asamblea Nacional, pues el problema está en la Asamblea Nacional. La gente no es tonta”, le escribió a Solórzano el escritor venezolano Rodrigo Blanco Calderón.

El editor del medio La Patilla, David Morán, dijo sobre el debate: “53 a 43 la votación en la Asamblea Nacional para tirarle bola negra a Zapatero como mediador. Mi amiga Delsa se abstuvo. Ya lo aclarará. Increíble que Zapatero tenga 43 apoyos en la Asamblea Nacional. Debió ser unánime. 43 no están leyendo bien al país”.

José Luis Rodríguez Zapatero, quien ha sido representante del régimen desde hace al menos cuatro años y uno de los principales promotores de los diálogos, es considerado un enemigo de los venezolanos. Rechazado por la España decente (Felipe González, Beatriz Becerra, Hermann Tertsch, Antonio Escohotado, Albert Rivera, Juan Pablo Casado), por la verdadera oposición y hasta por el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien hace poco lo llamó imbécil.

En una reciente entrevista, Zapatero responsabilizó a las sanciones de lo que ocurre en Venezuela. Dijo que los chavistas Delcy y Jorge Rodríguez son personas de paz y ha negado la crisis humanitaria. En el último encuentro de diálogo entre miembros de la oposición y el régimen de Maduro, el expresidente español quiso forzar a Julio Borges a firmar un acuerdo inaceptable.

Y, pese a ello, diputados venezolanos, que se dicen opositores, lo defendieron en la Asamblea Nacional. Otra, que supuestamente lo desaprueba, se abstuvo de respaldar a quienes lo condenaron.

“Creo que ha sido revelador el debate sobre el despreciable Zapatero. ¿Qué hemos ganado? Revelar a los colaboracionistas y en esta tragedia ética, eso vale más que los lingotes de sangre de Nicolás”, dijo al respecto R. D. Banker, editor en La Patilla y director del medio El Farandi.

“A Zapatero lo declaró persona non grata la mayoría de los partidos de oposición. Se quedaron por fuera Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Avanzada Progresista y Luis Florido, que respaldan a Zapatero. Ya sabemos con quién se cuenta”, dijo el expresidente colombiano Andrés Pastrana.

En una columna publicada en el diario ABC el periodista y escritor español, Hermann Tertsch, ha llamado a Zapatero “la vergüenza de España”. Dice que “somos muchos españoles los que ante cualquier venezolano nos disculpamos por la profunda vergüenza que suponen las actividades infames de Zapatero en Venezuela. Incluso quienes nunca nos dejamos engañar por este personaje en su devastador paso por la historia de España estamos sobrecogidos por su aventura venezolana”, dice.

Zapatero, amigo de Maduro y traficante de presos políticos, pudiera ser la vergüenza de España. Pero Venezuela también tiene sus propias vergüenzas: 43 diputados que, insolentes, se dicen de oposición. Pero a la hora responder a una exigencia ciudadana, de condenar al expresidente, se exhiben como lo que siempre han sido.

“Cegatos interesados piensan que Zapatero dividió a la oposición. Sucedió lo contrario. En la Asamblea se demostró la unión entre Primero Justicia, Voluntad Popular, Vente, la Causa R, Alianza Bravo Pueblo y otros que se rebelaron a la línea partidista. Se inició la travesía hacia el coraje. ¡Bienvenidos, Venezuela merece mejor y tendrá mejor!”, dijo, al respecto, el consultor, asesor y columnista Armando Martini.

Ahora el mundo sabe que la verdadera oposición desaprueba la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero. Que en su principal institución legítima lo rechazaron. Que él no representa a nadie digno, sino a los delincuentes.

Y ahora el mundo también sabe que la verdadera oposición nunca tuvo tantos diputados como parecía.



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