Varias mujeres encienden velas durante un homenaje a las personas que perdieron la vida en las manifestaciones pasadas, en la catedral de Managua (Nicaragua). EFE/Jorge Torres

San José, 30 oct (EFE).- Exiliados nicaragüenses en Costa Rica anunciaron hoy la conformación de una organización mediante la cual lucharán por los derechos humanos y la democracia en su país, en el marco de la crisis derivada de las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega.

La Unión de Nicaragüenses Exiliados en Costa Rica (UNE-CR) se define como una organización de sectores sociales, civiles, políticos y gremiales, que servirá como “plataforma de lucha en pro de la defensa de los derechos humanos, el restablecimiento de la democracia, la justicia, la libertad y el estado de derecho en Nicaragua”.

La organización pretende incidir en la comunidad internacional y actores políticos de diversos países en la búsqueda de soluciones pacíficas a la crisis que vive Nicaragua, así como brindar apoyo a los miles de nicaragüenses que han huido a Costa Rica legal e ilegalmente.

La UNE-CR, que califica al Gobierno de Ortega como una “dictadura”, urgió la apertura de un diálogo nacional para acordar las condiciones hacia una transición democrática y elecciones anticipadas, así como el cese de “la represión, las desapariciones forzadas, las torturas, los secuestros y los asesinatos contra la ciudadanía que defiende sus derechos”.

También pide “la liberación de los presos políticos y el fin de la criminalización y judicialización del derecho a las protestas”.

Uno de los principales actores de la Unión Nicaragüense de Exiliados en Costa Rica (UNE-CR) es el presidente de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Álvaro Leiva, a quien Costa Rica le dio recientemente el estatus de asilo político.

“Hemos venido señalando al Gobierno su falta de voluntad política para mejorar los derechos humanos hacia los ciudadanos, sin embargo también nosotros hemos sido víctimas, hemos salido del país porque en Nicaragua existe una profunda crisis de violación de los derechos humanos con consecuencias trágicas para los nicaragüenses”, declaró Leiva en el acto de conformación de la UNE-CR.

Leiva brindó los datos del último informe de la ANPDH con corte al 20 de octubre, el cual cifra en 528 los muertos durante la crisis, 4.102 heridos y 1.609 secuestrados o desaparecidos, de los cuales han aparecido solo 123.

“Sin titubear y sin dudar la ANPDH, coherente entre lo que dice y lo que practica, se suma a ser parte de la Unión de Nicaragüenses Exiliados en Costa Rica. Todos unidos podemos superar este reto. Aún en los momentos de oscuridad y desaliento, habrá una luz de esperanza”, afirmó Leiva.

Uno de los dirigentes de la UNE-CR, Miguel López, dijo que uno de los objetivos es tratar de realizar un censo de nicaragüenses que han huido a Costa Rica y brindarles apoyo humanitario e incluso realizar ferias de empleo para que las empresas los contraten.

Según la organización, en Nicaragua se han perdido unos 347.000 empleos durante la crisis, y a Costa Rica han huido al menos 23.000 nicaragüenses, entre ellos figuran tanto personas profesionales como de escasos recursos.

Las autoridades costarricenses han recibido cerca de 30.000 pedidos de citas para el trámite de refugio, pero muchos corresponden a nicaragüenses que vivían en Costa Rica antes de la crisis.

En Costa Rica, un país de 5 millones de habitantes, vivían cerca de 400.000 nicaragüenses antes de la crisis de Nicaragua, según los datos oficiales.

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