Los adultos mayores que han sido apresados y luego puestos en libertad han denunciado que al igual que al resto de los presos políticos, se les ha tratado cruelmente. (Flickr)

El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, ha demostrado que no le importa ni la edad ni el sexo cuando se trata de reprimir al pueblo, ya que más de una decena de personas mayores de 60 años permanecen apresadas y unos 29 menores de edad han sido asesinados durante las protestas.

De acuerdo con el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), varias personas de la tercera edad han sido detenidas y al menos unas doce permanecen en la cárcel por haber participado en las manifestaciones antigubernamentales.

La presidente del organismo, Vilma Núñez, ha destacado su preocupación en este tema porque en la cárcel no diferencian a un preso político joven de uno mayor, y este último corre mayor riesgo porque ni siquiera les es permitido a los familiares ingresar los medicamentos que necesitan.

Según la organización, muchos de los adultos mayores que han sido detenidos padecen de hipertensión y diabetes y se les niega la valoración médica legal.

La vida de estos presos está en riesgo y los familiares ni siquiera pueden verlos, según han denunciado los abogados de las víctimas.

Quienes han sido apresados y luego puestos en libertad han denunciado que al igual que al resto de los presos políticos, se le ha tratado cruelmente.

Doña Flor, de 63 años, ha asistido a diversas manifestaciones desde el pasado mes de abril, y narró al diario La Prensa que fue secuestrada tras diseñarse un traje folclórico de los colores de la bandera (azul y blanco) en un acto de rebeldía en contra del Gobierno. Se “nos sigue amenazando por cargar una bandera azul y blanco, y yo no le voy a cargar la bandera, la voy a andar puesta”, dijo.

La señora que ahora se encuentra resguardada, explicó que mientras estuvo presa fue agredida física y verbalmente. Según comentó, una mujer policía le exigió que se quitara el traje y que lo iba a quemar; sin embargo, doña Flor aseguró que se negó a hacerlo y le respondió que tendría que quemarla a ella también.

La manifestante de la tercera edad señaló que también la amenazaron con dispararle en el rostro y ser tirada en algún lugar donde no pudiese ser encontrada, pero ella afirmó que no se dio por vencida y no paraba de orar.

Así como a doña Flor, otras mujeres mayores han sido detenidas y permanecen en cárceles donde son amenazadas y agredidas física y verbalmente.

Es evidente que el régimen no tiene respeto por ninguna edad. Cabe recordar que de acuerdo con la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG, que trabaja con la Niñez y la Adolescencia, (Codeni), más de 60 niños, niñas y adolescentes han sido detenidos ilegalmente, y al menos 15 enfrentan procesos judiciales.

Desde el pasado 18 de abril, fecha en que iniciaron las protestas, 29 menores de edad han sido asesinados pero son más de 500 personas las que forman parte de este fatal registro represivo.



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