Por: Benedicto Truman.

En declaraciones venidas en apoyo de la toma de la Plaza de Bolívar por las movilizaciones de protesta ciudadana con ocasión del Paro programado para el 4 de diciembre, el presidente de Fecode Nelsón Alarcón aseguró no estar desafiando las disposiciones del Palacio de Liévano para  no ocupar el céntrico lugar, y prefirió acusar al alcalde mayor de Bogotá de ser éste quien coloca el desafío. La actitud desafiante del dirigente sindical ─aunque luego el propio Peñalosa haya decidido parar los preparativos navideños de la Plaza para permitir el ingreso de los paristas─ choca con los desafíos que las recientes Pruebas Pisa le hacen a la educación colombiana, a sus instituciones, a los docentes, a las agremiaciones que los agrupan, incluida Fecode que tan fervientemente plantea un pliego de exigencias al Gobierno Nacional para cesar con el Paro.

Las pruebas Pisa en las que participan los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y algunos otros países miden las competencias de los estudiantes en lectura, Ciencias y Matemáticas. Colombia se anotó números bajos en todos los dominios medidos. Más preocupante aun es que haya reducido los promedios en ciencias y lectura en comparación con las pruebas realizadas en 2015. De la escala de 1 a 5 con que se mide el nivel de las competencias, en Colombia el 35% de los educandos alcanzaron nivel dos en matemáticas, el 50% alcanzaron el mismo número en lectura y ciencias y casi el 40% obtuvo malos resultados en los tres dominios.

Es alarmante que se haya reducido en 12 puntos  las competencias de lectura cuando en la anterior medición alcanzamos un puntaje de 425 y hayamos pasado de 416 a 413 en ciencias. Es también poco alentador que en matemáticas hayamos subido solo un punto ubicándonos en 391. En comparación con la mayoría de países de la Ocde Colombia se rajó pues el promedio de los miembros alcanza los 480 puntos. Mientras uno de las facciones más activas en las manifestaciones son los estudiantes y los educadores desde los diferentes gremios de asociación pidiendo mayor justicia social y mejores condiciones para educación y salud, su labor profesional y su empeño civil y político alcanzan a ser salpicados por este escándalo que anuncia que en vez de avanzar estamos retrocediendo.

Fecode es el gremio de profesores más activo y sobresaliente de entre todos  los que participan del Paro.  Valdría la pena recordar, sin el ánimo de querer restringirle los derechos que todos los ciudadanos tienen, que es mejor invertir tiempo en preparación de los maestros  y en pensarse unos curriculums efectivos y acordes de las condiciones de hoy en día y no en simplemente exigir unos derechos como deudas históricas del Estado, eludiendo cualquier responsabilidad y deberes profesionales y ciudadanos en la construcción del país.

Las acusaciones que hace menos de un año fueron lanzadas contra Fecode tienen ahora un buen sustento. Aquello de que adoctrinaba a los estudiantes en vez de empeñarse en educarlos, en ‹‹sacar lo mejor de sí de cada uno›› parece estarse reflejando en dos aspectos: unos menores números en los resultados de las pruebas y unos mayores números de los estudiantes que salen a marchar. Más educación y menos adoctrinamiento.